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Crisis

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó las estimaciones oportunas del PIB de México del cuarto trimestre de 2020. Las cifras confirmaron que la economía no había tenido una crisis tan profunda desde 1932. La variación real del PIB entre 2019 y 2020 fue estimada en -8.5 por ciento. 

Las estimaciones también muestran que la crisis ha impactado a los sectores económicos de manera diferenciada. Las variaciones reales del PIB de los sectores primario, secundario y terciario fueron, respectivamente, de 2.0, -10.2 y -7.9 por ciento. La industria y los servicios, por tanto, han sido los más afectados por la crisis. 

Las estimaciones oportunas del Inegi no son definitivas. De hecho, según muchos especialistas, las estimaciones son relativamente optimistas. Por esta razón realicé un ejercicio estadístico para evaluar el desempeño de las economías mexicana y jalisciense entre 2020 y 2022. 

El ejercicio muestra que la variación real para el PIB nacional osciló entre -8.4 y -10.0 por ciento entre 2019 y 2020. Asimismo, muestra que la variación del PIB jalisciense osciló entre -11.8 y -13.8 por ciento. Estas cifras sugieren que las estimaciones oportunas sí han subestimado la magnitud de la crisis. 

Las cifras también muestran que habrá un rebote entre 2020 y 2021. La variación real calculada para el PIB nacional oscila entre 2.9 y 4.6 por ciento. La variación del PIB jalisciense oscila entre 3.6 y 5.8 por ciento. Por tanto, el ejercicio sugiere que, a partir de este año, la economía estatal crecerá más que la nacional. 

Las cifras, además, confirman que ambas economías seguirán creciendo entre 2021 y 2022. Sin embargo, también muestran que dicho crecimiento tenderá a reducirse. La variación real calculada para el PIB nacional oscila entre 2.1 y 3.1 por ciento. La variación del PIB jalisciense oscila entre 2.6 y 3.8 por ciento. 

El ejercicio muestra que no habrá una salida de corto plazo para la crisis. Sin embargo, sí sugiere que la salida podría agilizarse si hubiera mejoras en las decisiones económicas y sanitarias. En mi opinión, mejorar dichas decisiones compete igualmente a los gobiernos, los agentes productivos y la sociedad. 

*Economista e investigador de la Universidad de Guadalajara 

antoniop@cucea.udg.mx

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