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El arranque de las campañas 2021

El proceso electoral va configurando poco a poco un ritmo y la velocidad se va a acelerar en abril y mayo. Si bien el contexto sanitario cuenta de manera decisiva, la elección en sí misma muestra un desenvolvimiento de partidos muy al margen de la crisis sanitaria, y por otra parte tampoco cuenta con la integración ciudadana en el proceso. No se percibe, hasta el momento, una composición de los intereses ciudadanos en la construcción, no solamente de la agenda, sino en la construcción de plataformas ideológicas que los consideren. 

En diciembre inició el periodo de campañas de proselitismo de partido, esto es, antes de la fase de la decisión de los candidatos que representen al partido en sus diferentes espacios, diputaciones federales y locales, presidencias municipales y, en algunos casos, gubernaturas de estado. El proselitismo de esta fase implica la promoción del partido y de los elementos que lo identifiquen, para que la ciudadanía comience a conocer la oferta que viene de cada uno de ellos, incluyendo al partido en el gobierno. 

En las acciones de los partidos no se ha visto un encuentro con la ciudadanía, por lo menos de forma palpable en la integración o elaboración de un plan de acción o, por lo menos, de una formulación que integre la perspectiva de pensamiento ciudadano en los proyectos de desarrollo partidistas. 

En la composición federal 441 miembros de la Cámara de Diputados notificaron a la Secretaría General de ésta sus intenciones para reelegirse en sus cargos actuales. Por otra parte, PRI, PAN y PRD registraron ante el INE la coalición Va por México. A su vez, Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México registraron la coalición Juntos Hacemos Historia. 

La búsqueda de mayorías queda totalmente en perspectiva como resultado de estas decisiones de partido que no generan grandes expectativas en los votantes. Hasta este momento, de acuerdo con el monitoreo de medios, para efectos de la elección en su situación federal, la UNAM y el INE realizan un seguimiento del comportamiento de la propaganda electoral en elementos medibles, como mensajes, spots y otros identificados como propaganda partidista. La radio es por el momento el medio de mayor utilización, reportando un 77.5 por ciento del tiempo dedicado a las campañas desde el 23 de diciembre del año pasado. En tanto, la televisión, respecto del tiempo dedicado a la propaganda de partidos ha reportado 11 horas con 22 minutos que constituyen 22.4 por ciento del tiempo que se les asignó. 

Uno de los elementos polémicos en este momento es la estructura y calidad de mensajes que se desarrollan en las alocuciones matutinas de la Presidencia de la República, en donde radica un poderoso instrumento de comunicación con contenidos diversos. Si bien se convoca como una rueda de prensa, en la que se debería realizar una rendición de cuentas del ejercicio de la administración pública, los adjetivos específicos hacia un universo etéreo como los enemigos o adversarios de la Presidencia, definitivamente marcan un sesgo de afiliación partidista y, en ese momento, se transforma el sentido de la rendición de cuentas por una actividad de proselitismo partidista. 

La controversia tiene que ver, dentro del lapso de proselitismo de partidos en periodo electoral, en que hay una desventaja de todos los partidos respecto al que está en el gobierno, en la medida en que desde la estructura institucional hay un desbalance de peso propagandístico, al contar con una estructura institucional que reproduce en la administración federal el peso de la comunicación hacia la ciudadanía. 

Así pues, no se trata de un esquema de censura como se ha planteado sino de un pacto generado entre los partidos y, elevado a calidad legislada en el marco normativo del INE. 

armando.zacarias@csh.udg.mx

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