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Distracción y rendición de cuentas

Cuentan que en la frontera del norte del país a diario cruzaba la línea internacional una anciana montada en una motocicleta y cargando un saco de arena en la parrilla. Los agentes de migración revisaban, escaneaban, escudriñaban y analizaban la arena que transportaba la abuelita, y cada vez constataban que solo era eso y nada más. Convencidos de que la octogenaria transportaba algo indebido –aunque no atinaban a entender qué los agentes le propusieron pasar lo que fuera, pero que dijera lo que traficaba. Con una sonrisa giocondezca respondió: “Motocicletas”. 

Existe una relación indisoluble entre distracción y engaño (“La esencia del engaño está en la distracción”, Robert Green dixit). La naturaleza y toda actividad en sociedad está inundada con ejemplos (piense usted en uno que haya intentado), como también lo está el actual gobierno de la 4T: la rifa del avión, los otros datos, las vacunas, los contagios de López Obrador y López-Gatell, entre otros. 

El concepto en inglés, accountability, es hasta ahora intraducible con una sola palabra en español; lo más cercano en nuestro idioma sería: “rendición de cuentas y responsabilidad política”, ambos son elementos sustanciales –junto con la transparencia para determinar la calidad de una democracia y para evaluar el desempeño de determinado gobierno. 

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) nació en diciembre de 2000 con la publicación de la Ley de Fiscalización Superior de la Federación con el propósito de revisar la cuenta pública y fiscalizarla; goza de autonomía técnica en su funcionamiento y resoluciones. En todos estos años la institución ha realizado infinidad de observaciones al gasto del dinero federal y no creo que una sola entidad pública no las haya recibo. Los Informes Individuales de la Fiscalización Superior la Cuenta Pública 2019 presentado por el titular de la ASF, David Colmenares Páramo, el 19 de febrero de 2021, en especial el referente al costo de la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco que cayó como “anillo al dedo”, para ser usado a modo de distractor y evitar discutir el resto del informe, en especial los programas sociales. 

De acuerdo con la ASF, el costo de la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) fue 2.3 veces mayor que los 100 mil millones que el presidente había indicado. Presto y raudo, respondió con el ya tradicional: “Yo tengo otros datos”; además, acusó que el auditor daba armas a sus adversarios. Y esto ha sido la distracción para evadir responder por las irregularidades por casi 40 mil millones de pesos del ejercicio fiscal de 2019. 

Las irregularidades se presentaron en Comunicaciones y Transportes (más de 22 mil millones de pesos); en los programas sociales ejecutados por Agricultura y Desarrollo Rural (más de 4 mil millones) y la Secretaría de Bienestar (más de 3 mil millones). Los principales proyectos y programas observados: tren maya, refinería de Dos Bocas, aeropuerto Felipe Ángeles; becas para el bienestar, programas Sembrando Vida y Crédito Ganadero a la Palabra; y compra de medicamentos por el sector salud. 

Para un gobierno que se jacta de ser el más transparente de la historia, la realidad es otra: en lo que va del sexenio, la Oficina de la Presidencia ha rechazado 563 solicitudes de información, sin contar las que han reservado por “seguridad nacional” (Santa Lucía, Ovidio, vacunas, Tlahuelilpan, entre otras). 

Como la anciana contrabandista, la distracción y el engaño y la falta de transparencia son las armas más efectivas del poder político demagógico y populista. 

iortizb@gmail.com