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Penélope teje para destejer

Según Esteban Gori, el malestar social en América Latina se puede caracterizar como la combinación de desigualdad y distinción social que retroalimentan el sentimiento de inseguridad, al tiempo que deteriora los lazos de solidaridad. 

Clara Jusidman advierte que el tejido social compuesto por las relaciones de solidaridad de los seres humanos en los ámbitos familiares, escolares, del trabajo, religiosos, comunitarios, vecinales y de las organizaciones civiles, sociales y políticas “se ha venido fracturando como consecuencia de cambios muy rápidos de la tecnología y de los mercados”. 

En nuestro entorno, la polarización y la inseguridad crónica evidencian el desequilibrio y la deficiente construcción de un ámbito de vida cotidiana satisfactorio, que provocan esa sensación de “angustia existencial”. 

Así, el malestar social, en la opinión de Augusto Chacón Benavides, del Observatorio Jalisco Cómo Vamos, se diagnostica en nuestro entorno, a través de la observación de las mujeres y hombres impacientes, aquejados de la urgencia por sobrevivir. Jóvenes deseosos de cumplir sueños soñados en la vertiente del tener, del gozar y del disfrute en el ahora a como dé lugar. Que tienen a la moral y las leyes como referencia cuyo cumplimiento es obligado para los demás. 

Una comunidad social masificada; sin conjunción de intereses, de libertades y de derechos. 

Y enfatiza: “Espiritualmente se siguen las recetas de autoayuda: para ‘estar bien, hoy’ y transferir la responsabilidad a otros”. 

Socialmente la evidencia nos grita que hay un malestar, que hay aquejados por él… pero, ¿hay remedio? 

Para el maestro Chacón Benavides, para reconstruir el tejido social roto, desde la comunicación, debemos partir de la consideración que la comunicación es una lucha: 

Lucha contra las fake news (noticias falsas, noticias fingidas o dizque noticias). La lucha contra los otros datos o los datos de otros. Se inscribe también aquí la lucha contra los discursos políticos y las mentiras. 

Y añade: “En lo social, tejer es destejer, destejer es tejer… pero lo que cuenta es lo que fabricamos”. 

Para tejer desde la comunicación, conlleva utilizar los hilos de los códigos sobre los cuales se arma el mensaje. Comunicar para entender y ser entendido, aceptando que la forma de comunicar, también es fondo. 

Una comunicación como certeza de que lo que prevalece son las historias que juntos nos narramos. Como el acto objetivo en el que yo, tú y nosotros conforman una trama cuyos nudos más fuertes están, y se anudan y se desanudan, merced a la reflexión, en el imaginario social que compartimos. 

Un comunicación como voluntad por conocer colectivamente, y re-conocer la verdad. 

Y continúa Chacón Benavides “Ser como Penélope que desteje y teje para comunicar, para dar con otras vías y dinamitar las otras, las que transitamos por inercia, las que nos trajeron aquí y nos tienen así: maltrechos, sin rumbo común por exceso de brújulas de uso personal”. 

Con este propósito, insiste: “Hay que comunicar para que la trama de significantes que es la cultura, que es el tejido social que hemos construido, desde sus nudos axiales irradie la señal: que hemos de construir en común, para decir ya basta al poder y la codicia, que nos narra, sin incluirnos, sin considerarnos más que una muletilla, o un accidente gramatical”. 

Y concluye: “Comunicar para que siempre, al fondo, lo comunicado implique: soy porque somos, para que el receptor decodifique sin dudar: somos porque puedo ser yo, junto con los demás que se afirman asimismo uno, en un todo”. 

En este sentido, los periodistas y comunicadores trabajamos sobre los significados, porque el tejido social está compuesto por los símbolos identitarios, los valores, por la reproducción y reconformación cotidianos de los patrones sociales. 

oceanoazul@live.com.mx

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