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La turbia historia de Caabsa

La historia de Caabsa Eagle y el Ayuntamiento de Guadalajara ha tenido sus jaloneos prácticamente desde que comenzó. Sin embargo, la concesionaria siempre se ha salido con la suya, ha eludido las sanciones ante sus incumplimientos, sin importar lo graves que sean, e incluso ha mejorado, ampliado y diversificado sus contratos. 

Desde 1994 la empresa Caabsa Eagle obtuvo la concesión para la recolección y la disposición final de la basura, con la promesa de dar un giro al manejo de los desechos de la ciudad. Desde entonces han pasado 27 años y podemos tener la certeza que la basura sigue tirándose en un basurero, con graves consecuencias para el medio ambiente. 

Los conflictos que se han registrado con la empresa han sido constantes y los gobiernos de Movimiento Ciudadano también empezaron con una tensa relación que incluso llevó a una posible ruptura. Sin embargo, como sucedió con los gobiernos anteriores, finalmente llegó el arreglo. 

Cuando Movimiento Ciudadano llegó a Guadalajara cuestionó el manejo de Caabsa, empresa a la que incluso acusó de hacer trampa. Como el pago se hacía por el peso de basura depositada en el tiradero, se encontró que los desechos que se recolectaban de empresas eran luego llevados a los camiones del servicio público y que incluso se llegó a mojar la basura para incrementar el peso. 

Lo anterior, sin contar con el incumplimiento en la separación de la basura para reducir los depósitos en el vertedero y las fallas en el mismo tiradero para evitar la contaminación por el manejo de la basura y el escurrimiento de lixiviados. 

Las irregularidades a lo largo de la concesión han sido múltiples. Una de las más graves fue documentada en 2019 por los periodistas Violeta Meléndez y José Carlos Toral, en una investigación publicada en NTR Guadalajara. Gracias a una afirmativa ficta de 2016, ante la falta de respuesta por parte de la Secretaría de Medio Ambiente, lograron ampliar el vertedero de Los Laureles con una sexta celda que, además, ni siquiera cumplía con las normas ambientales para evitar la filtración al subsuelo. 

Es precisamente en este basurero donde se han confirmado las últimas irregularidades, por el mal manejo de los lixiviados y el incumplimiento en el plan para cerrarlo. 

Por si fuera poco, está el irregular intento de construir un tiradero en el municipio de Tala, donde con trampas y sin cumplir con la reglamentación municipal y ambiental, la empresa Caabsa Eagle comenzó con las obras. Incluso, sorprendió la defensa que hizo el secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Sergio Graf Montero, en la reunión que sostuvo con el alcalde y los regidores, porque sólo hay dos opciones: formaba parte de lo que se estaba tramando o lo engañaron a él también. 

El tema se resolvió con una suspensión del proyecto por parte del gobernador Enrique Alfaro, aunque sin la admisión de las anomalías por parte del gobierno estatal. 

El último capítulo en este entramado es la declaración del alcalde electo Pablo Lemus Navarro, quien pidió a las actuales autoridades municipales que no firmaran la ampliación de la concesión con Caabsa y que, si lo hacían, le daría marcha atrás. Hay que recordar que, al comienzo de las actuales administraciones municipales, ya desde el gobierno del estado se intentó imponer una concesión metropolitana a favor de Caabsa y Lemus no aceptó. 

La única duda que queda es si sostendrá su postura, pues casi todos los alcaldes tapatíos han advertido que revisarán los contratos con la concesionaria e incluso algunos se han aventurado a señalar que los cancelarán. Pero eso no ha sucedido y, con todos los incumplimientos, Caabsa sigue ahí. 

soniassi@gmail.com

jl/I