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Convirtámonos en personas asertivas

Si bien el ser humano es un ser social que busca y necesita interactuar con otras personas (familiares, pareja, amigos, compañeros de la escuela y del trabajo, vecinos, entre otras) para sobrevivir, educarse, desarrollarse, producir, crear, reproducirse e incluso para ser feliz, lo cierto es que hoy las relaciones interpersonales se dan en un contexto de mayor complejidad que favorece, más que antes, las envidias, las frustraciones, los enojos, los abusos, los maltratos y el desarrollo de trastornos psicológicos o incluso el suicidio. 

Entonces, para que las personas se desenvuelvan adecuadamente en los diversos escenarios en los que participan, es fundamental que desarrollen habilidades sociales básicas que las conviertan en personas asertivas. 

Una persona asertiva es aquella que ha desarrollado la habilidad y tiene la disposición para expresar de una manera oportuna y sin ansiedad lo que quiere, lo que piensa o lo que siente sin agredir, herir los sentimientos o violentar los derechos de otra persona. 

Para ser una persona asertiva se requiere inicialmente reconocer que independientemente de nuestra condición económica, posición escolar o laboral, sexo, características físicas, edad o preferencia sexual, tenemos los siguientes derechos: 

  • A ser tratado con respeto y dignidad 
  • A tener y expresar los propios sentimientos, ideas y opiniones 
  • A cambiar de opinión 
  • A ser escuchado y tomado en serio 
  • A juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones 
  • A decir “no” sin sentir culpa 
  • A pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también la otra persona tiene derecho a decir “no” 
  • A cometer errores y a hacerme responsable de ellos 
  • A pedir información y ser informado 
  • A obtener aquello por lo que pagué 
  • A ser independiente 
  • A decidir qué hacer con mis problemas, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas 
  • A pedir muestras de cariño 
  • A tener éxito 
  • A gozar y disfrutar 
  • Al descanso y aislamiento 
  • A superarme 
  • A sentirme cómodo conmigo mismo 
  • A pedir una reparación si alguien nos ha perjudicado en algo 
  • A no ejercer estos derechos 

El desarrollo de las habilidades asertivas puede iniciar desde la convivencia familiar, pero lo cierto es que en muchas ocasiones la familia las desfavorece; lo mismo pasa con la escuela.  

Existen muchas personas que no han desarrollado una buena autoestima y estas habilidades, y por ello es sumamente recomendable trabajarlas con profesionales de la psicología y así gozar de bienestar y de las relaciones interpersonales. 

red_ciu@yahoo.com.mx

jl/I