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Reorientemos la educación familiar

Con respecto a la terrible violencia que ya crónica y cotidianamente sufrimos las y los ciudadanos, tanto el presidente de México como el gobernador del estado de Jalisco han reconocido la importancia que juega la familia en este problema. 

López Obrador dijo a los padres de familia “ahí les encargo a sus hijos” y Alfaro, defendiéndose, menciono: “Nos olvidamos que esa violencia se está generando, se está alentando muchas veces desde el seno familiar”. 

Ciertamente, la educación que en forma consciente e inconsciente se recibe en la familia juega un papel fundamental en el desarrollo de valores, actitudes, conocimientos y comportamientos que, con la educación formal e informal que luego se recibe de la escuela y en la vida social, determinan en mucho el que una persona sea honesta o deshonesta, responsable o irresponsable, pacifista o violenta, solidaria o individualista. 

La educación también puede impactar positivamente en la disminución y erradicación de problemas nacionales como los homicidios, los robos, las desapariciones forzadas, los feminicidios, la corrupción, la violencia familiar, las agresiones sexuales, los suicidios, las adicciones, el alcoholismo, la diabetes, el deterioro ambiental, la improductividad laboral, entre muchos más. 

Lo que no han querido reconocer, porque ya se les ha planteado a ellos y a sus secretarios de educación formalmente por parte del gremio de las y los psicólogos, es que muchas personas no están adecuadamente preparadas para funcionar como padres y madres amorosas, inteligentes y eficaces, que cumplan una función educativa familiar que sea pertinente para contribuir adecuadamente en la formación integral de sus hijos. Ello requiere que los gobiernos federal, estatales y municipales construyan e implementen políticas públicas, programas y acciones gubernamentales para capacitar y actualizar continuamente a los padres y madres de familia y a las personas que están pensando engendrar hijos. Y no me refiero a esa parodia de escuela de padres que pudieran decir que ya existe. 

Se requiere un programa nacional de capacitación y actualización permanente en educación familiar, multidisciplinario, multimodal (presencial, semipresencial, virtual y/o televisivo), fundamentado en los más recientes avances de las teorías psicológicas del aprendizaje y con acuerdos nacionales para que los centros laborales faciliten la participación de sus trabajadores en tal programa. 

Estos trabajos darían favorables resultados a mediano y largo plazo, pero estaríamos dando pasos firmes para solucionar muchos problemas nacionales. 

red_ciu@yahoo.com.mx

jl/I