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Las iglesias y la donación de órganos

En México, la cultura de donación de órganos es incipiente, se desconoce que se puede donar en vida un órgano o tejido como riñón, médula espinal, sangre, etcétera. La segunda manera de donar es cuando una persona fallece y con la autorización de la familia se pueden donar los órganos que se encuentren en condiciones de ser trasplantados, como corazón, hígado, riñones, páncreas y pulmón, entre otros. 

¿Es la donación de órganos y tejidos compatible con las creencias religiosas? Aunque las respuestas varían de una denominación religiosa a otra, los sociólogos de la religión han demostrado que la gran mayoría de las religiones son partidarias de la donación y de los trasplantes. 

La Iglesia ortodoxa griega alienta la donación de órganos para mejorar la vida humana o para la investigación que conduzcan al mejoramiento en el tratamiento y prevención de enfermedades. 

La Iglesia episcopaliana, desde 1982, reconoce el beneficio vivificante de la donación de órganos, sangre y tejidos, y sus integrantes son alentados a convertirse en donantes de órganos “como parte de su contribución hacia los demás en el nombre de Cristo, quién dio su vida para que nosotros pudiéramos tener una vida plena”. 

La Iglesia cristiana estimula la donación de órganos y tejidos expresando que el individuo fue creado para la gloria de Dios y para compartir su amor. En 1985, en una asamblea determinaron que los cristianos se registrasen como donantes de órganos, y apoyar mediante la oración a las personas que reciben el trasplante de un órgano. 

Los budistas tienen la creencia que la donación de órganos y tejidos es un tema de conciencia personal y le dan mucho valor a los actos de compasión, y expresan: “Nosotros honramos a aquellas personas que donan sus cuerpos y órganos para el avance de la ciencia médica y para la salvación de vidas”. 

Los católicos consideran la donación de órganos y tejidos como un acto de caridad y amor. Los trasplantes son aceptados por el Vaticano desde el punto de vista moral y ético, y promueven activamente la cultura de donación. 

El papa Francisco valora el acto de donar órganos “para salvar otras vidas humanas, para preservar, recuperar y mejorar la salud de muchas personas enfermas que no tienen otra alternativa”. Explica que donar significa mirar e ir más allá de uno mismo, más allá de las necesidades individuales y abrirse generosamente a un bien más amplio. 

En esta perspectiva, la donación de órganos no es sólo un acto de responsabilidad social, sino también una expresión de la fraternidad universal que une a todos los hombres y mujeres. El catecismo de la Iglesia católica enseña que la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio que debe ser fomentado como una manifestación de solidaridad generosa. 

El papa también considera que “es importante mantener la donación de órganos como un acto gratuito y no remunerado. De hecho, cualquier forma de comercialización del cuerpo o de una parte del mismo es contraria a la dignidad humana”. 

En Jalisco existen miles personas a la espera de un trasplante de órgano, por lo que promover esta cultura es de suma importancia. 

Es importante que la próxima legislatura aborde el tema y las iniciativas que se han presentado por diversos actores sociales y colectivos de personas que están a la espera, como los 7 mil pacientes que necesitan con urgencia la donación de un riñón. 

Es necesario sensibilizar a la población sobre la importancia de ser donador de órganos y tejidos desde el núcleo familiar, y fortalecer y ciudadanizar las políticas públicas encaminadas a desarrollar estrategias para la donación de órganos y tejidos tanto en vida como de personas fallecidas. 

oceanoazul@live.com.mx

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