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El abstencionismo en la elección extraordinaria de Tlaquepaque

El pasado domingo 21 de noviembre se realizó la elección extraordinaria del municipio de Tlaquepaque, que fue anulada por el Tribunal Electoral y ordenó reponer el proceso. 

Tuvimos una campaña electoral anodina que no motivó ninguna nueva expectativa electoral, con spots publicitarios de baja calidad y sin mensajes políticos significativos para la población, los resultados de PREP indican que votaron menos de 103 mil ciudadanos de un padrón electoral de 492 mil tlaquepaquenses. Esto significa que votaron 2 de cada diez que podrían participar, por estar en el listado nominal. 

La democracia jalisciense, y el actual sistema de partidos no pueden sentirse orgullosos, porque quien ganó fue el abstencionismo, el cual es estimado en un 80 por ciento. 

La candidata de Movimiento Ciudadano Citlalli Amaya tiene computados 44 mil 500 votos, que representan 43.3 por ciento. Alberto Maldonado de Morena obtuvo poco más de 39 mil votos, que significa 38 por ciento de la votación de los ya mencionados 103 mil votos. 

Luego de estos resultados podemos hacer las siguientes consideraciones: 

1.De los 10 partidos participantes sólo el PAN y el PRI podrán contar con algún regidor y el resto de los partidos que compitieron tuvieron porcentajes mínimos de votación, por lo cual no tendrán regidores de representación proporcional en el siguiente trienio. 

2.El modelo de comunicación política con los ciudadanos en las campañas electorales no es capaz de convocar ni de generar un debate público serio. Esta fue una elección de estructuras de partidos, donde el partido MC demostró que su maquinaria electoral está más aceitada y acuerpada que la maquinaria electoral de los Morenistas. 

3.Ocho de cada diez ciudadanos de Tlaquepaque decidieron no salir a votar, los que debe provocar una reflexión muy profunda, ya que la legitimidad con la que llega el nuevo gobierno municipal es muy escasa. 

Una de las principales causas del abstencionismo electoral es la falta de interés que la ciudadanía muestra por toda la esfera política, no solo la electoral, y esto se debe principalmente a la poca credibilidad que se tiene en los partidos políticos, ya que el ciudadano cree que las instituciones no garantizan completamente la voluntad del pueblo. 

La gran pregunta es ¿qué es lo que lleva a los ciudadanos a votar o abstenerse de hacerlo? Y, además, ¿qué sucede en el ánimo del ciudadano para no ejercer su derecho de voto? lo que realmente preocupa, es la no participación de los ciudadanos en todo el conjunto de las actividades políticas. 

Algunas de las causas son la desvinculación de los partidos políticos de los asuntos concretos de la vida comunitaria; la publicidad vacía de contenido, la ausencia de renovación de cuadros en la clase política, y la falta de credibilidad por el incumplimiento de las promesas electorales, se convierten en factores que pueden influir en la abstención como una forma de castigo. 

En algunas constituciones del mundo, para contrarrestar los efectos del abstencionismo y sus repercusiones en la gobernabilidad, se ha convertido el derecho de votar en un deber público y obligatorio. 

Se considera que al que vota obligado se le coarta su libertad individual al impedírsele su derecho intrínseco a la abstención. El problema es que no votar impacta los intereses de los ciudadanos, ya que el sistema de partidos hace de las suyas en nuestro sistema político tan deficiente, llegando al absurdo de que un presidente municipal sea elegido por tan sólo 12 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto. 

Hacer el voto obligatorio no es la aspiración más democrática, sin embargo, dadas las cifras que, a nivel estatal se presentan, debe al menos debatirse para seguir reflexionando el cómo combatir el abstencionismo electoral. 

oceanoazul@live.com.mx

jl/I