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Quinto Patio

Un lugar tan concurrido como Plaza Universidad, en el puritito Centro de Guadalajara, pareció tener más personas interesadas en revocar el mandato al gobernador Enrique Alfaro que en participar en la consulta popular del pacto fiscal. Que según eso fueron 131 mil votantes, de acuerdo con el reporte del gobierno de Jalisco, pero tramposamente porque fueron 116 mil adultos, más 15 mil menores de edad. O séase que, si se dividen los 29 mdp que dicen costará la consulta entre cuatro fines de semana, los 131 mil votos costarían 7.2 milloncitos, maomenos. Caritos, pues.

En el feis y en tuíter se difundieron fotos con largas filas de personas esperando para votar, como en Chapalita o en el Centro de Zapopan, pero otras versiones (entre ellas de diputados federales y locales de Morena) denuncian que muchos fueron acarreados de oficinas de gobierno que acudieron voluntariamente a fuerzas, porque sus jefes les sentenciaron que, si no iban, se los iban a torcer. Añadamos que hay quienes no acuden por temor al robo de datos personales. Es en serio.

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Afuera de palacio de gobierno integrantes de la Prepa 17 de la UdeG colocaron 140 alcancías de las clásicas, de puerquito; uno por cada recortado millón de pesos que reclaman devuelva el gobierno estado para construir el Museo de Ciencias Ambientales. Nadie salió de palacio a meterle billetes a los marranitos, pero los manifestantes dejaron 6 mil 501 cartas firmadas. Se trató de la caminata 29. Suman ya 112 mil 880 las misivas entregadas…

Cifra nada despreciable si fueran votos para la consulta popular sobre el pacto fiscal; claro, claro, de haberse amarrado la propuesta de sumar a la UdeG, según el toma y daca propuesto por el diputado de Movimiento Ciudadano Gerardo Quirino. ¡Írenlo!, ¡Írenlo!, se ve que le echó lápiz y aritmética a su petición naranja al rector general de la UdeG, Ricardo Villanueva Lomelí.

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Salieron en su defensa y quedaron pior. Así les pasó al actual regidor de Guadalajara Tonatiuh Bravo Padilla y al vicerrector Ejecutivo de la UdeG, Héctor Solís. Ambos fueron señalados por Cladem de ser omisos ante denuncias contra el magistrado José de Jesús Covarrubias Dueñas y, ambos, salieron a defenderse... o algo así. En resumidas cuentas, en dos comunicados, aceptaron que no hicieron nada.

Bravo Padilla, entonces rector general, le tiró la bolita a Solís, entonces rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). El edil de plano dijo que el campuscienciasocialeroyhumanitero tenía que investigar y que a la Rectoría general no le tocaba, ajá. Y Solís ayer se lavó las manos afirmando que en 2014 no había un protocolo y, ¿pues, así, qué hacía, entonces? Aseguró que hubo sanciones y sabe cuánta cosa, pero no especificó cuáles sanciones ni por qué se premió o ascendió a Covarrubias al cargo de director de división en medio de los señalamientos. En fin, la UdeG vaya que tiene trabajo qué hacer...

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El dueño de EuZen, Rafael Valenzuela, escribió ayer en su cuenta de Twitter que su empresa había ganado las elecciones en Honduras, con la candidata izquierdista, Xiomara Castro. Recordó que esta victoria se suma a la que consiguieron en Nuevo León con Samuel García; a las tres de Guadalajara, la última con Pablo Lemus; las tres de Zapopan, la última con Juan José Frangie, y luego un largo hilo de historias y anécdotas en las que no hay ni una sola mención de su líder máximo, el gobernador Enrique Alfaro, que tantos millones de pesos generosamente le ha dado vía contratos.

¿Estarán peleados? ¿Se habrá molestado el mandatario estatal porque lo abandonó por su nuevo proyecto neoleonés? ¿Mínimo padeció una regurgitación güisquera?

qp@ntrguadalajara.com

jl/I