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Contra-pedagogías de la crueldad

Tuve el privilegio de acompañar a la doctora Rita Segato en una conferencia en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, denominada Contra la pedagogía de la crueldad: la experiencia vincular y comunitaria de las mujeres. Rita Segato es un referente para América Latina que desde una perspectiva crítica y reflexiva nos invita a pensar en libertad y acogernos al derecho de desobediencia. 

Entre sus numerosos aportes, la doctora Segato investigó ampliamente sobre los feminicidios en Ciudad Juárez y participó como experta en Guatemala cuando se enjuició a militares por esclavitud doméstica y sexual de mujeres de la comunidad Sepur Zarco, en 2016. 

En sus publicaciones, la investigadora ha propuesto categorías para ayudar a explicar las violencias en que nos encontramos y que afectan de forma particular a las mujeres. Rita Segato considera, por ejemplo, que “la pedagogía de la crueldad” es una especie de enseñanza cultural destructiva que lleva a los sujetos a reducir lo que está vivo en objetos y en cosas para convertirlo en mercancías. De acuerdo con la autora, así se promueve la insensibilización de las personas ante la violencia y el sufrimiento de los otros. 

La doctora Rita Segato participó en FIL Pensamiento a invitación de la propia FIL y del Laboratorio Visiones de Paz: transiciones entre la paz y la violencia en América Latina del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados (Calas), proyecto desarrollado de 2019 a 2021 para estudiar propuestas y estrategias de resistencia, así como contrarrestar las múltiples violencias en el subcontinente; con esta actividad prácticamente se cierra mi trabajo al frente del Laboratorio Visiones de Paz, que tuve el honor de coordinar en su sede local de Guadalajara durante estos dos años. 

Sobre la pedagogía de la crueldad Rita Segato señala que la repetición de la violencia produce “un efecto normalizador del paisaje de la crueldad” y con ello disminuyen hasta casi desaparecer los umbrales de empatía social, de manera tal que nos lleva al aislamiento de las personas mediante la desensibilización del sufrimiento de otros, de otras. 

Este planteamiento –pedagogía de la crueldad– no sólo habla de las subjetividades, sino que denuncia las condiciones impuestas por el modelo económico en las que las personas quedan sujetas a ser consideradas mercancía, por el carácter precario del empleo y del salario; la depredación de territorios que despojan a las comunidades y por la alienación que sufrimos en todos los órdenes de la vida que parecen estar influenciados por los preceptos del capital-competencia, productividad, costo/beneficio, acumulación, concentración, etc. 

La realidad que vemos en nuestro país y en muchas regiones latinoamericanas confirma esas reflexiones; hemos visto poblaciones despojadas de sus territorios y recursos, precarización del empleo, bajos salarios y una economía sustentada en el trabajo informal sin prestaciones ni perspectivas. En el caso particular de México las violencias cotidianas se han vuelto casi innombrables: feminicidios, desapariciones, fosas clandestinas; mientras la mirada insensible de un sector importante de la población observa como una realidad que no podría sucederle en su entorno cercano, asumiendo el dolor y la tragedia con cierta indiferencia. 

La contrapropuesta a esta pedagogía de la crueldad, desde la mirada de Rita Segato, estaría en luchar por construir un proyecto histórico sustentado en los vínculos y no en las cosas; que tenga como base la reciprocidad que produce comunidad, que ponga límites a la cosificación de la vida y detenga el paradigma de explotación actual que se sustenta en las más diversas formas de desprotección y precariedad de la vida. 

carmenchinas@gmail.com

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