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La renuncia de Clouthier en la carrera sucesoria

La intempestiva salida de Tatiana Clouthier de la Secretaría de Economía, sin que hubiera indicios particulares de sus intenciones de renunciar, ha dejado toda una serie de especulaciones que remiten específicamente al ámbito particular y casi interno de la secretaría que encabezaba; sin embargo, el evento ciertamente deja entrever un contexto complejo en la ruta de la sucesión presidencial, en la que diferentes posiciones, unas menos flexibles que otras, se han puesto en juego y muestran que la ruta de los dos siguientes años estará teñida de este tipo de eventos.

En estas semanas está por llevarse a cabo el proceso de desarrollo sobre las consultas de resolución de disputas en materia energética bajo el acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (TMEC), que tenía en la agenda la Secretaría de Economía. De las consultas, de no haber aclarado adecuadamente el motivo de las mismas, seguiría un panel de controversia. Esta situación se fue deteriorando con el tiempo por la intervención de dos instancias que tienen un poder de resolución político de mayor alcance en la política interna, como lo son la Secretaría de Hacienda y la de Relaciones Exteriores que, en las maniobras políticas, pasaron por encima dejando en un segundo plano la intervención de la Secretaría de Economía. Y esto, lejos de resolver el tema técnico, manda un mensaje confuso a los interlocutores del TMEC, pero muestra una posición de fuerza de los actores políticos en lo interno.

Desde la perspectiva práctica de atención al potencial panel de controversia, la dependencia involucrada es la Secretaría de Economía, que ahora encabeza Raquel Buenrostro, quien se ha desempeñado como parte de la línea dura de la administración. Fundamentalmente, su desarrollo tiene que ver con espacios técnicos de recaudación y de administración de recursos financieros, pero no necesariamente, de una dimensión técnica de relación y conciliación sobre temas de comercio internacional y menos, de relación con los socios comerciales estadounidenses y canadienses.

El endurecimiento de las instancias internas de gobierno, al margen de las precandidaturas presidenciales, ya se deja ver con importante claridad. En la época del Desarrollo Estabilizador, los conflictos internos del partido y del gobierno se resolvían con la definición de la candidatura y la estructura disciplinaria del partido en el gobierno, que alineaban las fuerzas en torno del futuro presidente. Se trataba de una época sin pluralidad política y de alineamiento sobre un eje monolítico de partido-gobierno. En este momento, las estructuras del partido en el poder, no cuentan con una disciplina de esa naturaleza y los amagos de cambio de partido, de algunos de los precandidatos coloca el escenario en una ruta que, si bien recuerda los tiempos del tapado, la circunstancia actual no tiene los mismos componentes.

El eje estabilizador que representa en este momento el presidente comienza una ruta sin retorno y la decisión de quién tendrá la carga sucesoria, a diferencia de lo que señaló Tatiana Clouthier de pasarse “a la porra”, no parece ser el escenario de conciliación en torno de una sola candidatura. El proceso está ya en movimiento y no se esperan líneas frágiles, sino el endurecimiento de cada una de las posiciones al interior de la propia estructura de gobierno y, respecto de la cual, la oposición sigue sin una ruta identificable, por lo menos para el grueso del electorado.

La renuncia de la secretaria se requiere observar dentro de esa lógica en la que la dimensión técnica no tiene un peso fundamental, por lo que pasamos a la clara carrera política que el año próximo habrá en la elección del Estado de México, en la que lo que tendrá de interesante será ver cómo se desenvuelve el partido en el poder y qué papel querrán jugar los partidos de oposición.

armando.zacarias@csh.udg.mx

JB