Una discusión con su vecina por un altercado con la tenencia de sus mascotas le cambió la vida desde hace 7 años a Roberto González Cabrera, quien fue brutalmente golpeado por ella y su pareja sentimental, dejándolo cuadripléjico y con un proceso penal dilatado por las influencias jurídicas que tienen sus victimarios.
En entrevista para InformativoNTR con Sergio René de Dios, relató que todo comenzó el 20 de enero de 2017, el día que él y su hijo en Playa del Carmen preparaban el auto para viajar a Yucatán a una exhibición de globos aerostáticos; entonces, su vecina, María Fernando Salcedo, salió de su domicilió a pasear a sus perros, pero sin correa.
González Cabrera narró que uno de los perros ingresó a su casa, orinando y haciendo destrozos al oler la presencia de la perra que él tenía. En ese momento él reprochó a su dueña que cuidara a sus mascotas, iniciando así el intercambio verbal.
En la discusión su vecina se molestó y le habló a su marido, quien minutos después llegó a su casa y lo electrocutó con una arma de electrochoque o taser, provocando que desmayara y fuera al piso, donde la pareja aprovechó y le propinó una golpiza.
En la gresca le asestaron golpes en la nuca, precisamente en las cervicales 3 y 4, que son de las más altas. Los médicos le dijeron que de haber recibido golpes “más arriba no la contaba”.
A partir de esos instantes comenzó su calvario, dijo, cambiándole la vida por completo, ya que él era una persona trabajadora y activa, le gustaba pasear al aire libre y constantemente participaba en competencias deportivas.
Explicó que este altercado también le ha traído afectaciones económicas, “desmoronando” su negocio de administración de condominios, pues él no podía atender a los propietarios y menos hacer los mantenimientos.
Adicional a lo anterior, González Cabrera tuvo complicaciones con su seguro de gastos médicos, por lo que tuvo que solventarlos de su propio bolsillo en Playa del Carmen y Cancún, ciudades donde se trató.
Dijo que el estar cuadripléjico le ha complicado más la salud, ya que a partir de entonces se volvió hipertenso y sufrió dos infartos, por lo que tuvieron que colocarle un marcapasos y un pulmón sufrió una parálisis parcial, por lo que respira con dificultad.
El atacante, Rodrigo, es una persona con dinero y, al parecer, su familia está inmiscuida en negocios no muy claros, pues acumulan muchas propiedades de manera irregular, sugirió González Cabrera.
Destacó que mediante 18 amparos y el haber movido sus influencias, María y Rodrigo han logrado retrasar el juicio por todos estos años. Criticó que el juez le haya dado las mínimas medidas cautelares para continuar el proceso en libertad.
Afirmó que este retraso ha influido en el proceso, pues ha perdido testigos, como su mamá, quien era un testigo vital, pero ya falleció.
Roberto González Cabrera expresó confianza en que el próximo 26 de febrero, cuando inicie por fin el juicio, fallen a su favor y así encontrar la justicia que le deben desde hace tanto tiempo. El proceso está programado terminen el 11 de marzo.
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