loader

Un día sin reflectores: el día del cuidador

Nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción

Bob Marley

 

¿Por qué hay fechas que pasan desapercibidas aunque lo que se conmemora sea tan importante?

Existen múltiples fechas que celebramos de manera efusiva entre campañas, música y aplausos; generalmente estas celebraciones llenan las redes sociales y ocupan grandes titulares. De manera que resulta interesante reflexionar cuáles son los acontecimientos que como sociedad consideramos que son dignos de celebrarse y reconocerse por todo lo alto.

Ya que, por el contrario, existen otras fechas que transcurren en silencio y calma, como si lo que se conmemora fuese insignificante, y una de estas fechas que suelen pasar inadvertidas es el Día de las y los Cuidadores de Personas Dependientes, que se acaba de conmemorar el 2 de marzo.

Cuidar de alguien más suele ocurrir en silencio, en la cotidianidad de la rutina, entre citas médicas, sensación constante de incertidumbre, duelos llevados en silencio, entre múltiples responsabilidades, en donde no hay días de vacaciones y muchos menos un salario fijo. Ejercer un rol de cuidador implica convertirse en la persona que sostiene física y emocionalmente a otro ser humano, requiere convertirse en un aprendiz permanente, capaz de anticiparse y desarrollar una fortaleza que no se sabía que se tenía.

Aquellos actos que sostienen la vida y la dignidad humana suelen llevarse a cabo en la privacidad. Las y los cuidadores sostienen y acompañan en los momentos más vulnerables con humanidad y resiliencia. Es una labor que pocas veces se reconoce: no suele haber aplausos, premios y, en algunos casos, ni siquiera hay apoyos gubernamentales.

Es por ello que, ante la realidad de una cultura que insiste en aplaudir aquellos logros visibles, que prioriza la productividad y la capacidad de acumular victorias y títulos, los cuidadores nos recuerdan que el cuidado sostiene vidas, que detrás de cada persona que ha podido cumplir alguna meta, existen actos invisibles que permitieron que ese camino fuese posible. Sin aquellas vidas que cuidan en silencio, los logros colectivos no tendrían sentido. Por lo tanto, reconocer la labor que realizan los cuidadores es un acto de justicia y respeto.

Al conmemorar el día de las y los cuidadores de personas dependientes, reconocemos el impacto tan profundo de la entrega silenciosa de cada uno de ellos al desempeñar su labor, permitiéndonos comprender que el acto de cuidar es clave para el presente y el futuro de nuestra sociedad.

[email protected]

jl/I