Una serie de ataques aéreos lanzados por Israel contra distintas zonas de Líbano dejó más de 200 muertos y al menos mil heridos, en lo que autoridades israelíes calificaron como la mayor ofensiva en el actual conflicto.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, el saldo preliminar es de 203 fallecidos y más de mil lesionados, mientras que Defensa Civil elevó la cifra a 254 muertos. Los bombardeos, que se extendieron por unos 10 minutos alrededor de las 14:00 horas, impactaron más de 100 objetivos que Fuerzas de Defensa de Israel identificó como instalaciones y centros de mando de Hezbolá.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó los hechos como una “masacre” y declaró día de duelo nacional, mientras equipos de rescate continúan la búsqueda de víctimas entre los escombros de edificios colapsados en Beirut y otras ciudades.
“Seguimos golpeándolos con fuerza”, afirmó Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, al tiempo que advirtió que su país se está preparado para ampliar el conflicto si lo considera necesario.
Por su parte, Irán denunció que los ataques constituyen una “violación clara y abierta” de la tregua. El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, señaló que la ofensiva equivale a un acto de gran escala contra la población, al asegurar que el acuerdo sí contemplaba el cese de hostilidades en Líbano.
En respuesta, Hezbolá informó que lanzó cohetes contra el norte de Israel y advirtió que continuará sus ataques mientras persista la “agresión israelí-estadounidense”.
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó que la situación en Líbano responde a la actividad de Hezbolá y la describió como un “conflicto aparte”, al insistir en que ese frente no forma parte del acuerdo con Irán.
En Beirut, los equipos de emergencia continúan las labores de rescate.
GR









