La integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, Alejandra Jiménez, advirtió sobre los riesgos ambientales y sociales del uso de esta técnica, tras el cambio de postura del gobierno federal en materia energética.
La activista señaló que existe preocupación por el giro en la política impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que se está dejando atrás el compromiso de prohibir el fracking, asumido tanto en su campaña como en la administración anterior de Andrés Manuel López Obrador.
Entre los principales impactos, Alejandra Jiménez destacó el alto consumo de agua que requiere esta técnica, así como la contaminación derivada del uso de sustancias tóxicas que pueden afectar a los mantos freáticos y el incremento en emisiones de gas metano.
Asimismo, cuestionó la viabilidad de desarrollar un fracking “sustentable” en México, al señalar que el uso de agua tratada incrementa significativamente los costos y requiere infraestructura especializada. Añadió que la implementación de esta técnica podría depender de contratos con empresas privadas, lo que pone en entredicho la soberanía energética del país.
La integrante de la organización también advirtió sobre riesgos operativos, al mencionar incidentes recientes en instalaciones petroleras, y cuestionó la capacidad de respuesta de las autoridades ante posibles emergencias derivadas de esta actividad.
Finalmente, Alejandra Jiménez informó que desde la sociedad civil se impulsan acciones para frenar el avance del fracking, incluyendo campañas de recolección de firmas y el llamado al Congreso para retomar iniciativas para prohibir esta práctica en México.
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