loader
Crece la economía, pero no mejora aire

Crece la economía, pero no mejora aire

Aunque Jalisco se consolidó como una de las economías más importantes del país, el crecimiento del ingreso continuó acompañado por mayores niveles de contaminación atmosférica entre 2003 y 2022. Así lo concluye el estudio Impacto del desarrollo regional y la transición energética en la calidad del aire: Evidencia para Jalisco, que también identifica que la expansión de las energías renovables comenzó a reducir las emisiones contaminantes a partir de 2015. 

La investigación de Juan José Esparza López analizó la relación entre crecimiento económico, consumo energético y calidad del aire en Jalisco durante casi dos décadas, y entre sus principales hallazgos destaca que el estado no cumple con la llamada Curva de Kuznets Ambiental, teoría económica que plantea que la contaminación aumenta en una primera etapa de desarrollo, pero disminuye cuando las economías alcanzan mayores niveles de riqueza.

Por el contrario, el estudio encontró que en Jalisco existe una relación positiva entre el ingreso per cápita y las emisiones de partículas PM10 (partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire con un diámetro menor a 10 micrómetros), uno de los contaminantes más nocivos para la salud. Es decir, tanto en el corto como en el largo plazo el crecimiento económico continuó asociado con una mayor degradación ambiental.

La investigación señala que aproximadamente 1.4 millones de personas en el estado están expuestas a niveles preocupantes de partículas PM10, lo que convierte a la contaminación atmosférica en uno de los principales retos ambientales para la entidad.

No obstante, un análisis econométrico dentro del estudio señala que el incremento en la generación y consumo de energía eléctrica, particularmente aquella proveniente de fuentes renovables, está relacionado con una disminución de las emisiones contaminantes.

El estudio identifica un punto de inflexión durante el tercer trimestre de 2015. Mediante pruebas estadísticas se detectó una reducción significativa en la contaminación per cápita, coincidente con una mayor incorporación de tecnologías limpias y un aumento en la participación de energías renovables dentro de la matriz energética estatal. A partir de ese periodo la relación entre energía y contaminación comenzó a mostrar un efecto mitigador más evidente, lo que permitió reducir parcialmente el impacto ambiental asociado a las actividades económicas.

No obstante, la investigación concluye que la mejora de la calidad del aire no llegará de forma automática con el crecimiento económico. Por ello, recomienda fortalecer las políticas públicas orientadas a la eficiencia energética, la adopción de tecnologías limpias y la expansión de las energías renovables para desacoplar el desarrollo económico de la degradación ambiental.

“Finalmente, se recomienda profundizar en el análisis de la matriz energética a nivel estatal, incorporando información más desagregada sobre el tipo de fuentes utilizadas, así como ampliar el estudio hacia otros contaminantes relevantes”. 

jl/I