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Un respiro para el río Santiago

Sí, ya sé que en estos días del mundial de futbol lo que pasa en los estadios es el tema preferido de muchos, aunque eso signifique que se pierda la atención respecto de la práctica invasión de la FIFA en nuestra geografía con el acuerdo de los gobiernos federal y estatales. Me gusta el futbol como deporte popular, pero me indigna la infame mercantilización y despojo que la FIFA ha hecho de él. El precio estratosférico de las entradas constando que ahora los mundiales son solo para ricos. 

Correré el riesgo de parecer incómodo o anticlimático por comentar acerca de otras cuestiones cotidianas que de años se vienen sucediendo a solo unos kilómetros de Guadalajara, justo en los municipios de El Salto y Juanacatlán. Sí, esos territorios a los que el capital y los gobiernos han convertido en zonas de sacrificio social y ambiental, pero, en los que eventualmente, y siempre gracias al hacer rebelde de los pueblos, se tiene alguna buena noticia.

Resulta que la conocida asociación Un Salto de Vida (USV) ha logrado un triunfo importante en defensa del río Santiago. Veamos. El gobierno de Jalisco, feliz con los negocios del mundial, por medio de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), en su empeño de llevar al extremo el sacrifico de este río, pretendía intervenir su cauce, construyendo el llamado puente vehicular El Salto y Juanacatlán.

Pero resultó que la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Semarnat, el pasado 8 de abril, emitió una resolución administrativa negativa sustentada en cuatro argumentos técnicos: primero, porque se afectaría directamente al río Santiago, dado que pretendían realizar al menos 30 excavaciones de hasta 26 metros de profundidad para sostener el puente y el flujo vehicular.

Segundo, porque hubo ocultamiento de información ambiental, dado que la SIOP omitió evaluar el impacto sobre la dinámica del cauce y la geomorfología fluvial del río, presentando estudios hidrológicos para el río Zula y la cuenca del Ahogado que nada que ver. Tercera, por falta de estudios geohidrológicos y habiendo reconocido no haberlos realizado por “falta de tiempo”, y cuarta, porque el proyecto contraviene directamente los ordenamientos ecológicos vigentes y tratarse de zonas destinadas a la conservación y restauración ambiental.

USV reivindica este hecho como algo no aislado, resaltando la importancia de que la comunidad organizada, en resistencia y rebeldía en enero de 2020, logró que el cabildo de Juanacatlán detuviera la construcción de la planta termoeléctrica La Charrería y luego, dando un paso más, en agosto de 2022 presionó para que este mismo cabildo instituyera su Programa de Ordenamiento Ecológico Local. Desde entonces el POEL blinda esta geografía municipal al declararla libre de magaproyectos e industrias pesadas que los despojan.

Sin bajar la guardia, con mesura, USV festeja este resolutivo, pero mantiene su demanda histórica para que el río Santiago sea saneado definitivamente y que los materiales tóxicos que los industriales descargan en su cauce dejen de dañar la salud y la vida de los habitantes humanos y no humanos que habitan en su cuenca.

Tienen razón en la mesura, porque seguramente el gobierno de Jalisco no quitará el dedo del renglón.

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jl/I