Estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) identificaron a través de la plataforma Exodos que en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), pese a las complejidades para hacerse de un patrimonio para vivir, hay más de 208 mil viviendas deshabitadas.
Por medio de dicha plataforma desarrollaron una investigación llamada ¡Se vende Guadalajara! Una radiografía de la gentrificación, en la que Fernando Casarín, Paola del Río, Alejandra Partida y Raquel Johanssen documentaron cómo hay miles de viviendas sin ser habitadas en la ciudad y cómo estas también son inaccesibles para parte de la población, pues están destinadas a las rentas de corta estancia, sus costos son más elevados del salario promedio o son accesibles económicamente, pero sin servicios públicos completos.
"En áreas céntricas de Guadalajara, como la colonia Americana, de 2,245 viviendas en total, hay 382 viviendas deshabitadas y 168 destinadas a uso temporal, mientras que en el Centro de la ciudad la cifra asciende a 1,137 viviendas vacías y 311 de uso temporal. Estas cifras no solo reflejan el rezago habitacional, sino también la desconexión entre la disponibilidad de vivienda y las necesidades reales de la población, agravando la crisis de acceso a hogares dignos", señala el documento.
Las y los estudiantes describen que lo que ocurre en Guadalajara es una paradoja, pues hay más de 200 mil viviendas deshabitadas, pero a la par hay miles de familias que no pueden acceder a una vivienda adecuada, lo que evidencia que este derecho humano dejó de verse como tal y se convirtió en un recurso mal administrado.
"Aunque le llamen ‘redensificación’, la realidad es que la Zona Centro se encuentra entre las primeras diez colonias del municipio de Guadalajara de casas deshabitadas por vivienda, con un 21 por ciento, hay un total de 1,042 viviendas particulares y 215 de ese total están deshabitadas. Entre estas se encuentra también Barragán Hernández, que, a pesar de esto, tuvo un 62% de incremento del precio mínimo en los últimos cinco años".
En el texto también abordan lo que ocurre en Tlajomulco de Zúñiga, donde las autoridades permitieron y promovieron el crecimiento habitacional de la ciudad hacia la periferia de dicho municipio, pero desconectaron todo ese sector urbano de las fuentes de empleo y a la fecha no son capaces de garantizar la seguridad de sus pobladores. En total, la demarcación suma 77 mil viviendas abandonadas.
Al final, los estudiantes plantean en su investigación que las autoridades municipales deben buscar estrategias que permitan un equilibrio entre el crecimiento habitacional de la urbe y el derecho humano a la vivienda, para así resolver el problema de que haya miles de casas vacías y familias sin poder acceder a un inmueble adecuado.
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