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Agua Prieta opera en zona con rezago en agua potable

Agua Prieta opera en zona con rezago en agua potable

A pesar de albergar una de las plantas tratadoras de aguas residuales más importantes del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), vecinos de la colonia Mesa Colorada, en Zapopan, enfrentan desde hace décadas un problema que parece contradictorio: la falta de acceso suficiente y seguro al agua potable.

Así lo revela el informe Entre aguas residuales y la escasez: el caso de la planta tratadora de aguas residuales Agua Prieta, elaborado por la investigadoras Ruth Helen Serrano Ávalos y Lourdes Sofia Mendoza Bohne, de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y el cual documenta los impactos socioambientales del megaproyecto hídrico instalado en la zona.

Según el documento, la Planta Tratadora de Aguas Residuales (PTAR) Agua Prieta procesa la mayor parte de las aguas residuales de Guadalajara y su zona metropolitana, convirtiéndose en una infraestructura estratégica para el saneamiento urbano; sin embargo, el estudio advierte que los beneficios del sistema se distribuyen de forma desigual.

Mientras el agua tratada sostiene el metabolismo hídrico de la ciudad, las comunidades colindantes, particularmente Mesa Colorada, asumen los costos ambientales y sociales: deterioro del entorno, olores, contaminación y un persistente desabasto de agua en los hogares.

El informe introduce el concepto de “zona de sacrificio” para describir la situación del barrio. De acuerdo con la investigación, la zona concentra una carga desproporcionada de los efectos negativos del megaproyecto, sin recibir los beneficios básicos del servicio público que ahí se genera y subraya cómo la planeación hídrica ha reproducido desigualdades históricas en la periferia de Zapopan.

La investigación se apoyó en entrevistas con mujeres residentes de las viviendas más cercanas a la planta, quienes relatan que la escasez de agua impacta directamente en la vida cotidiana y en la organización del hogar. A lo anterior se sumaron recorridos de campo cuyos testimonios evidenciaron que la falta de agua potable persiste incluso a metros de una infraestructura diseñada para tratar millones de litros diarios.

El documento sostiene que la instalación de la PTAR fue posible debido a condiciones previas de vulnerabilidad social y segregación urbana. Una vez en operación, el proyecto terminó por consolidar esa desigualdad y reforzar el carácter periférico del barrio y su exclusión de los beneficios metropolitanos.

“En la búsqueda de limpiar las aguas residuales de la ciudad, ¿por qué los habitantes de Mesa Colorada son expuestos a la contaminación generada por las operaciones de la planta Agua Prieta? Porque son pobres urbanos, dado que la desigualdad es un fenómeno relacional; ellos pagan el costo socioambiental de las aguas que otras zonas de la ciudad contaminan, y de la cual ellos mismos carecen”, concluye el trabajo. 

jc-jl/I

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