Lo que parecía una ola de robos a cuentahabientes terminó siendo, en varios casos, un engaño. Autoridades estatales detectaron que al menos 22 denuncias por supuestos asaltos tipo “conejero” eran en realidad montajes para intentar cobrar seguros bancarios.
Durante 2025 se abrieron 42 carpetas de investigación por este tipo de robo. Sin embargo, tras revisar los casos, agentes encontraron inconsistencias en la mitad de las denuncias. Las versiones se repetían: hombres armados en motocicleta, el robo de grandes cantidades de dinero y la prisa por obtener una copia de la denuncia para reclamar el seguro.
Las indagatorias, apoyadas con análisis de campo y cámaras de videovigilancia, revelaron que los atracos nunca ocurrieron y que el dinero seguía en manos de los propios denunciantes.
Hasta ahora, cuatro personas ya enfrentan un proceso penal por declarar falsamente ante la autoridad, mientras que otras 18 están en camino a ser imputadas por los mismos hechos.
Además, diez de los señalados también podrían enfrentar cargos por presuntamente ofrecer dinero a investigadores para frenar las indagatorias.
El hallazgo también dejó ver que la incidencia real del robo “conejero” es baja, lo que refuerza la sospecha de que varios reportes fueron simulados.
Autoridades advirtieron que fingir un delito no solo constituye un fraude, sino que también desvía tiempo y recursos que deberían destinarse a atender a víctimas reales.
jc









