El auge del agave azul desplazó en los últimos años a cultivos tradicionales como el maíz y el frijol en la región Centro de Jalisco, alentado por precios récord que alcanzaron hasta 30 pesos por kilogramo en 2023.
Así lo señala el estudio Análisis espacial del agave, condiciones edáficas y desplazamiento de cultivos tradicionales en la Región Centro de Jalisco, autoría de Guadalupe Quezada Chico, Martín Vargas Inclán, Raúl Acevedo Rosas, Juan Manuel Cuevas Elicerio y Ana Paola Izquierdo Saguilan, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
A pesar del auge descrito, el documento recuerda que la sobreoferta generada por la siembra masiva generó que el mercado se desplomara a inicios de 2024, con cotizaciones de entre 5 y 7 pesos por kilo, lo que encendió alertas sobre una posible crisis prolongada en el sector.
Asimismo, la siembre masiva de agave tequilana, materia prima del tequila, se extendió más allá de sus zonas tradicionales y ocupó tierras fértiles destinadas históricamente a granos básicos.
En la región Centro, que abarca 14 municipios, entre ellos Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga o Cuquío, originalmente el agave se cultivaba en suelos delgados, pedregosos o con limitaciones para la agricultura intensiva; no obstante, el incentivo económico impulsó su establecimiento en tierras profundas y fértiles aptas para maíz y sorgo.
Según los investigadores, el 58 por ciento de las nuevas plantaciones se ubicó en agricultura de temporal anual, principalmente maíz. Incluso 10 por ciento avanzó sobre zonas de riego y 13 por ciento en riego semipermanente.
Por municipio, en Zapopan la superficie sembrada con agave prácticamente se duplicó entre 2015 y 2022, donde el agave creció de 372 a 799 hectáreas; en contraste, se registró una ligera reducción en la superficie maicera. En Cuquío se pasó de 590 a mil 186 hectáreas, un incremento cercano al 100 por ciento, mientras que el crecimiento del maíz fue menor en proporción.
Ante los hallazgos, los especialistas advierten que parte de la expansión ocurrió sin estudios técnicos de suelo. Aunque el agave prospera en terrenos permeables y con pendiente moderada, ahora también se cultiva en tierras con problemas de drenaje, donde existe riesgo de pudrición del tallo y enfermedades por anegación.
El desplazamiento de cultivos básicos, concluyen, abre la puerta a un eventual desabasto de granos y mayor dependencia de importaciones en un contexto de volatilidad internacional.
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