La forma de gobernar en México es cada vez menos transparente y tras la desaparición del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos, INAI, ningún partido político, sin importar sus siglas o colores "ha defendido el derecho a la información, aseguró el director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez.
Ningún estado ha mejorado el acceso ciudadano a datos públicos; eso es delicado" lamentó Eduardo Bohórquez, en entrevista en NTR.
Dijo: "La mayor amenaza a la seguridad nacional ha sido el huachicol fiscal. Recordemos al almirante Secretario de Marina disculpándose con la Nación y con la Presidenta porque la institución había sido objeto de una trama de corrupción por 610 mil millones de pesos".
Expuso que la defensa de la soberanía se hace cuidando que las instituciones no se corrompan ante nadie y dijo que como sociedad, se debe entender que "tolerar la corrupción pone en riesgo la viabilidad del Estado mexicano".
Eduardo Bohórquez lamentó que: "El estilo del presidente López Obrador se convirtió en el estándar político: celebrar la opacidad. Hoy no existe debate real para garantizar que la sociedad tenga mejor información".
Expuso que en México "no hay un solo estado libre de crimen organizado. Ninguno muestra una política de seguridad con resultados. Los índices delictivos no bajan. La extorsión a la población continúa, y la cometen incluso autoridades federales y estatales".
Las denuncias en redes sociales abundan. Al referirse al caso de los agentes de la CIA en Chihuahua, donde 4 personas murieron 2 mexicanas y 2 estadounidenses, el director de Transparencia Mexicana dijo: "No existe una política real y exitosa de combate al crimen. Y es imposible avanzar cuando el gobierno goza de total desconfianza ciudadana por su nivel de involucramiento con el crimen organizado. Insistió en que el ruido distrae del problema de fondo que es la seguridad".
Aseguró que: "desde Transparencia Mexicana hemos insistido por años en que el control efectivo de la corrupción es un asunto de seguridad nacional. Cuando un gobernador es acusado de corrupción, se vuelve vulnerable. Cualquier gobierno extranjero que quiera influir en México aprovechará esa fragilidad.
El director de Transparencia Mexicana afirmó: "Un gobernador corruptible se toca con dinero, casas o joyas y entonces deja de ser defensor del Estado. Tolerar la corrupción es abrirle la puerta a quien quiere intervenir".










