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Para la novelista mexicana Alma Delia Murillo es ineludible escribir sobre la desigualdad, la violencia, el narcotráfico y la emergencia de los desaparecidos en México, y lo hace empujada por la rabia y la emoción para que más gente sepa sobre la situación y haya memoria.
La autora, que presentó este mes su novela Raíz que no desaparece (Alfaguara, 2025) en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Panamá, declaró en una entrevista que cada escritor encontrará la respuesta sobre cuál es su papel. En su caso, afirmó: “Cuando vives en países como México con tanta desigualdad, con tanta rabia, con tanta crisis, pues es inevitable escribir desde ahí”.
“Yo escribo con mucha rabia, escribo con muchas emociones”, subrayó.
En Raíz que no desaparece aborda la crisis en México de las personas desaparecidas, donde según datos oficiales suman más de 132 mil 800 desde el inicio del registro a mediados del siglo 20, con un aumento drástico que comenzó a producirse en 2006.
Al tratar esta problemática, busca que quede una memoria, porque ya hemos tenido intentos de esta base de datos oficial de personas desaparecidas de borrarla, o sea, de desaparecer a los desaparecidos.
Alma Delia Murillo (Nezahualcóyotl,1979) considera tan agudo y similar a una epidemia el tema, porque, dijo, “aunque hay desapariciones desde los años 70 en una especie de guerrilla, es la acumulación histórica, es lo que ha pasado en los últimos 15, 18 años (...) con alrededor de 100.000 desapariciones”.
Apunta que, en México, un país muy joven, la edad promedio son 28 años y que estos jóvenes “salen a buscar trabajo, y cuando llegan a la supuesta entrevista de trabajo son secuestrados y esclavizados por los carteles del narcotráfico”, que, observó, “también es otro fenómeno que está inevitablemente en este relato”.
“Pasamos nosotros de tener tres carteles en los 90 a tener 16, 18, de unas dimensiones de operación muy grandes. Y cuando te dedicas a escribir pues inevitablemente vas recogiendo lo que le va doliendo a tu país, y eso es lo que está pasando ahora mismo”, indicó la escritora.
Para incorporar el tema de las desapariciones en su nueva novela, la narradora se involucró con los colectivos de madres buscadoras que rastrean a sus hijos desaparecidos, a las que siguió “a las fosas clandestinas, a levantar con la pala, a meter la varilla, esperar que la retroexcavadora removiera la tierra”.
A la prosista le honraría muchísimo que quieran leer esta historia sobre Ada, que en Raíz que no desaparece es “una madre buscadora que sueña que tiene que buscar a su hijo en un árbol y que representa de alguna manera lo que miles, cientos de miles de madres mexicanas están haciendo ahora mismo”.
jl/I