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Abandono urbano genera inseguridad en Analco

Abandono urbano genera inseguridad en Analco

El deterioro del entorno urbano, la falta de vigilancia natural y el uso comercial monofuncional del suelo convirtieron a zonas clave del barrio de Analco, en Guadalajara, en focos de inseguridad.

Así lo señala la investigación Inseguridad y espacio público: El caso de estudio de Analco en Guadalajara, realizada por Priscilla Marisol Mortera López. La investigación incluyó 95 encuestas, entrevistas con especialistas en seguridad y recorridos de observación, y en conjunto advierte que la inseguridad en Analco no responde únicamente a factores delictivos, sino a una estructura urbana que inhibe la presencia constante de personas y debilita el tejido social.

El documento identifica a la Antigua Central Camionera y a la calzada Independencia como los puntos con mayor percepción de riesgo, asociados a predios abandonados, escasa iluminación y calles que quedan desiertas al caer la noche. Al respecto, el 54.5 por ciento señaló a la zona de la Central Camionera como el lugar más inseguro del polígono.

De acuerdo con el diagnóstico, el predominio de talleres mecánicos y comercios automotrices provoca que al acercarse la noche amplios tramos del barrio queden sin actividad, ausencia que facilita delitos de oportunidad como robos a transeúntes, comercio y autopartes.

También se detectó que en la zona de Independencia, donde converge el sistema de MiMacroCalzada o Macrobús, se concentran los llamados “arrebatos”, es decir, robos. Además, espacios públicos como el Jardín San Sebastián de Analco presentan problemas de visibilidad y control territorial debido a desniveles y edificios patrimoniales abandonados.

El trabajo de Mortera López también documenta la presencia de personas en situación de calle en predios en ruinas, lo que genera acumulación de basura, incendios y reportes de robo, reforzando la percepción de abandono.

Al analizar la percepción de inseguridad en la zona, Priscilla Mortera indica que hay factores que aceleraron la degradación del barrio, como las explosiones de 1992, la construcción de grandes infraestructuras viales y un proceso sostenido de despoblamiento. Guadalajara perdió más de 270 mil habitantes entre 1990 y 2020, mientras que en Analco el uso habitacional fue desplazado por el comercio y los servicios.

El documento agrega que la recuperación de la seguridad pasa por un cambio de enfoque: de un urbanismo pensado para el tránsito a uno orientado a la permanencia. Entre las medidas propuestas destacan la rehabilitación de predios abandonados, la mejora del alumbrado público, la promoción del uso mixto del suelo y el fortalecimiento de la apropiación vecinal de parques y calles.

jl/I

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