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El amor, la amistad y el dinero

Una economía de mercado se define como aquella en la que obtenemos los bienes y servicios mediante la compra de aquello que requerimos y la venta de aquello de disponemos. El producto interno bruto (PIB) se define como la suma de bienes y servicios que produce una sociedad en un periodo determinado.

Entrará en el PIB de 2026 la fórmula láctea para bebés que se produce este año en México, por tratarse de la producción de un bien. Curiosamente, no ocurre lo mismo con la leche materna que una madre le ofrece su bebé; en términos de mercado eso no es un bien. Tampoco es servicio (por lo tanto “no sirve”) el cuidado de la casa, la atención a enfermos o ancianos o, en general, la infinidad de actividades gratuitas que no se realizan a cambio de dinero. El amor o la amistad no entran en el PIB a menos de que se pague por ellos. No importa la producción de bienes y servicios a menos de que se vendan.

Algo similar ocurre en términos nacionales. Parecería que las relaciones internacionales sólo tienen sentido para hacer negocio. ¿¡Cómo es posible que le estemos regalando nuestro petróleo a Cuba (aunque en realidad es falso que se lo estemos regalando)!? ¿Acaso los cubanos nos han dado algo? Si simplemente examinamos nuestra historia reciente, los médicos y las vacunas cubanas han sido claves en la mitigación de los impactos de la pandemia alrededor del mundo; si nos preguntamos en términos de nuestra historia, cabría recordar sus aportaciones culturales a la nuestra, además de la enorme complementariedad entre ambas naciones. La reciprocidad no necesariamente es un negocio, sino la convicción de que nos necesitamos unos y otros para vivir.

México está recibiendo enormes presiones y amenazas para suspender relaciones económicas con quienes el gobierno norteamericano considera sus enemigos. En el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá está prohibido que establezcamos un Tratado de Libre Comercio con China y ahora el gobierno norteamericano amenaza con aranceles especiales a quienes exporten petróleo a Cuba. ¿Eso es libre comercio o globalización… o más bien una política colonial similar a la de los imperios de siglos pasados?

De hacerse efectivas las amenazas, el impacto sobre México sería enorme. Para evitarlo, parece que tendríamos que aceptar sus reclamos y exigencias. Total, Cuba no es nuestro problema. De la misma manera, mañana se podría amenazar al mundo para que suspenda relaciones con México bajo el “argumento” de que somos criminales, violadores, holgazanes o simplemente tontos, de la misma manera que ahora se tacha despectivamente a otros. En esa circunstancia, la manera de evitar que se nos tache de ser los malos de la película es hacer lo que nos diga el gobierno norteamericano.

Sin embargo, la historia es terca, el sometimiento colonial o servil nunca ha ido en beneficio de las colonias o los siervos. La mejora colectiva en nuestra vida sólo puede lograrse construyendo un camino propio, aunque no siempre sea negocio. Entre más solos y divididos estemos esa construcción es más difícil. El fin de la economía es que como sociedades podamos vivir mejor, no que unos cuantos ultrapoderosos vivan mejor a costa del resto de la humanidad.

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jl/I

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