La apreciación del peso mexicano es vista comúnmente como una buena noticia. Muchos celebran que el precio del dólar estadounidense haya disminuido en el último año. Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, el tipo de cambio bajó de 20.48 a 17.17 pesos por dólar. Sin embargo, este fenómeno, aunque positivo en algunos aspectos, marca un punto de inflexión para el futuro de México.
La debilidad del dólar estadounidense en los últimos años no es casual. Se explica principalmente por decisiones políticas y económicas en Estados Unidos. Las políticas arancelarias agresivas, el elevado déficit fiscal y las tensiones sobre la Reserva Federal han minado la confianza en el dólar. Este contexto ha provocado una depreciación que afecta a México de manera significativa.
La debilidad del dólar tiene efectos directos en la economía y la población. El valor del dólar influye en las importaciones, exportaciones, inflación y remesas. Por ejemplo, un dólar barato encarece los productos mexicanos en el extranjero, reduciendo la competitividad de las exportaciones. Además, las remesas pierden valor en pesos, afectando a millones de familias mexicanas.
Un peso fuerte también conlleva beneficios. Las importaciones se abaratan, lo que ayuda a reducir la inflación y beneficia a los consumidores. Asimismo, el pago de la deuda externa se vuelve más manejable, al requerirse menos pesos para cumplir con los compromisos internacionales. Más aun, hay margen para bajar las tasas de interés sin riesgo de inducir salidas especulativas de capitales.
México se encuentra en un momento decisivo para su desarrollo económico. La economía debe prepararse para enfrentar los retos y riesgos de un dólar débil. La excesiva dependencia de las importaciones podría dañar a la industria nacional. Además, el menor dinamismo exportador podría agravar el déficit en la balanza comercial, frenando el crecimiento económico.
En este contexto, la debilidad del dólar también presenta oportunidades que México debe aprovechar. Es momento de renegociar la deuda externa, estabilizar la inflación y diversificar mercados. Los sectores estratégicos deben ser apoyados para mantener su competitividad. Asimismo, se deben diseñar políticas que mitiguen riesgos y promuevan un desarrollo económico sostenible.
En conclusión, la debilidad del dólar coloca a México en un momento clave. La coyuntura ofrece oportunidades para consolidar un crecimiento económico más equilibrado y robusto. Si se toman decisiones inteligentes, México podrá convertir esta coyuntura en un motor para su desarrollo. Hoy es el momento de actuar con visión y responsabilidad para asegurar el bienestar del país.
PD. El pasado 13 de febrero recibí la Medalla al Economista del Año 2025, otorgada por el Colegio de Economistas Jaliscienses, AC. Sinceramente, me siento muy honrado y agradecido por la distinción.
*Economista e investigador de la UdeG
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