Las personas adultas mayores han vivido y siguen viviendo cambios muy significativos en su vida:
. Cambios biológicos. En su estructura muscular, sistema esquelético, articulaciones, aparato digestivo, sistema circulatorio, sistema inmune, sistema nervioso y órganos de los sentidos: visión, audición, gusto y olfato.
Cambios psicológicos. Hay modificaciones cognitivas en memoria y atención; cambios afectivos, pues tienden a ser más rígidos en cuanto a sus juicios e ideas y en cuanto a sus hábitos de conducta, y tienden a ser más irritables, temerosos del porvenir, introvertidos, cautelosos, con tendencia a la baja autoestima, a los sentimientos de inutilidad y a encerrarse en sí mismos, siendo menos receptivos, más expuestos al estrés y fáciles presas de la depresión.
Cambios sociales. Principalmente son transformaciones en los roles sociales que hasta entonces ha jugado el adulto mayor, trasformaciones en sus redes e interacciones sociales y en su actividad social en general.
En particular, existen diversos aspectos y muy significativos que impactan negativamente en la salud mental de las personas adultas mayores: la jubilación, la viudez, la soledad no deseada, los cambios en su vida sexual, el maltrato familiar y social, las enfermedades físicas, las discapacidades, la precariedad económica y las paulatinas muertes de personas cercanas.
Por todo ello muchas personas adultas mayores desarrollan problemas de salud mental: ideación suicida, depresión, ansiedad, esquizofrenia, etc. que, a su vez, retroalimentan e impactan negativamente en su salud física.
En México, el gobierno federal a partir de febrero de 2025 implementó el Programa Salud Casa por Casa, que consiste en que por medio de visitas domiciliarias se otorga atención médica a personas adultas mayores y con discapacidad. A partir del 2 de mayo 19 mil 300 trabajadores de la salud (médicas/os, enfermeras/os y técnicas/os en enfermería) fueron contratados y visitan a los 8 millones 191 mil 351 adultos mayores y personas con discapacidad que fueron censados por la Secretaría de Bienestar. Las visitas domiciliarias son mensuales o bimestrales según el estado de salud de las personas adultas mayores y con discapacidad, mientras que en las zonas alejadas se envían brigadas médicas.
Lo cierto es que lamentablemente el gobierno federal no incluyó en el programa los servicios de salud mental tan importantes para las y los adultos mayores, que además son su derecho.
Dada las grandes complicaciones que tienen para trasladarse hasta las instituciones de salud y su indiscutible necesidad de atención, urge ofrecer a domicilio los servicios de salud mental para nuestras/os adultas/os mayores.
¡Porque la salud mental también es nuestro derecho!
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