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Atendamos adecuadamente a la juventud

El desarrollo socioeconómico, político y cultural en México ha provocado que las perspectivas para su vida sean totalmente pesimistas para las y los jóvenes, y también para muchas personas adultas.

Muchos enfrentan empleos temporales por solo algunos meses, con ingresos económicos muy bajos e inestables y sin prestaciones, mientras que otros jóvenes que estudian han tenido que dedicar parte de su tiempo para incorporarse al comercio informal. También padecen muchas dificultades para rentar (ya no digamos comprar) una vivienda digna y otros más son conscientes de que cuando llegue su vejez no contarán con una pensión que les permita vivir con dignidad. 

Otros más han experimentado que, cuando se enferman, la mayoría de las ocasiones los servicios públicos de salud son insuficientes y de baja calidad, incluso han tenido que conseguir dinero para pagar servicios particulares de salud. Otros han renunciado a tener una pareja estable porque “cuesta” y, por otro lado, algunos más saben que es impensable comprar ropa de marca y están ciertos de que la alternativa son perfumes de equivalencia.

Ante esa realidad que se les presenta para su vida y siendo testigos de cómo los delincuentes y muchos funcionarias(os) y legisladoras(es) se enriquecen, y de las innumerables tentaciones tecnológicas y de artículos que les presenta el mercado, no pocos de ellos y ellas deciden adoptar visiones individualistas e incorporarse a la vida delincuencial. Asimismo, algunas(os) de ellas(os) deciden terminar con su vida, otras(os) desarrollan severos problemas de salud mental (depresión, trastornos de ansiedad, trastornos del dormir, etc.) o desarrollan un marcado resentimiento social que les lleva a generar actos antisociales y de violencia.

Muchas(os) funcionarias(os) y legisladoras(es) consideran que mucho hacen con promover y aprobar algunos cuantos apoyos para las y los jóvenes. Además, priorizan que “es importante que se diviertan, aunque sea un ratito” y así es como implementan acciones de gobierno o legislativas cortoplacistas, clientelares e intrascendentes como conciertos, festivales, actos “deportivos”, etc., como los que veremos que implementan con el pretexto del Mundial de Futbol.

Estamos convencidos de que es imprescindible estudiar profundamente la situación y generar políticas públicas, planes y acciones serias que a mediano y largo plazo permitan revertir esa realidad y sombrío futuro. Es necesario dejar actitudes mezquinas y de conveniencia partidaria y personal.

De no hacerlo, seguiremos presenciando hechos dolorosos y lamentables como el sucedido en Teotihuacán. No debemos dejar a su suerte a las y los jóvenes. Se han hecho cosas, pero no son suficientes, ni son las adecuadas.

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jl/I

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