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Chapala, en su peor momento en 3 años

(MENOS 50. Actualmente el lago almacena 3 mil 813 millones de metros cúbicos de agua, cifra que representa poco menos de la mitad de su capacidad. Foto: Especial)

Ante la escasez de agua que vive el norponiente de la ciudad, el gobierno del estado apostó, entre otros proyectos, por el acuaférico, infraestructura que trae agua del lago de Chapala; sin embargo, actualmente el cuerpo de agua está en su nivel más bajo desde 2018… y podría reducirse más, por lo que lo recomendable es no confiarse al 100 por ciento del líquido superficial que pueda proveer. 

Josué Daniel Sánchez Tapetillo, especialista en hidráulica e integrante del Consejo Ciudadano Metropolitano, expuso que si bien el nivel de explotación del agua superficial de Chapala por parte de la ciudad es mínimo en comparación con su capacidad de almacenaje, podría llegarse a un punto en el que la sequía provoque una crisis. 

Según registros de la Comisión Estatal del Agua (CEA), en 1981 la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) detectó que el lago cuenta con una profundidad máxima de 8 metros (m). Con base en este dato, la CEA reportó que hasta el 7 de junio de 2021 el cuerpo de agua contaba con 4.31 m y estaba por debajo de 50 por ciento de su capacidad: 3 mil 813 millones de metros cúbicos (m3) o 48.29 por ciento. 

La profundidad actual es menor que la de 2018, cuando fue de 4.52 m. En 2019, hasta el mismo mes, el nivel era de 5.96 m y en 2020, de 5.13 m. 

Ante este escenario, Sánchez Tapetillo no augura un buen panorama para el lago, más si se considera que podría haber otra disminución. 

 “El año pasado tuvimos una sequía (…) Si esa sequía se llega a prolongar un par de años más o si este año llegara a presentarse un temporal muy bajo, podríamos estar llegando al año que entra a niveles muy bajos del lago de Chapala, tendrían que prender las alarmas”, alertó. 

En ese sentido, recordó que el lago ya ha pasado por periodos críticos. El más reciente ocurrió en 2002. 

“Tenemos antecedentes de que ha sufrido periodos de sequía prolongados y muy severos. Ha habido momentos en los que prácticamente está seco. La última crisis grave que (tuvo) el lago de Chapala se presentó entre los años 2001- 2003. Fue terrible el nivel que alcanzó de tan bajo”, señaló. 

El 28 de junio de 2002 se registró el segundo nivel más bajo de la historia del lago: sólo 1.9 m de profundidad. Además, ese año se quedó con sólo mil 138 millones de m3 de agua de los 7 mil 897 millones de m3 que puede almacenar en su capacidad máxima, es decir, sólo 14.41 por ciento. 

El especialista prevé que este año la capacidad mínima del lago oscile entre 45 y 47 por ciento, es decir, pudiera descender aún más. Se espera que una vez que llegue el temporal comience una recuperación, pero se necesitará de una temporada de lluvias copiosa para que, al menos, retome su nivel de octubre del año pasado. 

ACUAFÉRICO, VIABLEA CORTO PLAZO 

Sánchez Tapetillo ve con buenos ojos la idea del acuaférico, además, considera que con el nivel que actualmente tiene el lago sí puede abastecer al menos por un tiempo las necesidades de la ciudad. 

“Dado el panorama de escasez, (llevar agua de Chapala al norte de la ciudad) se ve viable si tuviéramos las obras. Coincido en la necesidad de esta obra. Sí tendría que servir, una vez concluida. Es una obra para distribuir agua, sin agua no nos va a servir, pero evidentemente tendrá que ayudar”. 

El acuaférico fue estrenado a mediados de mayo por el gobierno estatal. Hasta entonces sólo aportaba agua a 10 colonias de la ciudad. 

Actualmente Guadalajara requiere un aproximado de 183 millones de m3 de agua del lago para 60 por ciento de la ciudad, cantidad que con el nivel actual aún resulta menor para el sitio; sin embargo, si continúa la sequía o si se intensifica, los problemas podrían llegar, por lo que el experto recomendó no basar la estrategia de abasto completamente en las aguas superficiales. 

“Con nuestras fuentes de aguas superficiales así de escasas, tan secas, como se encuentra la Presa Calderón, pues no es viable para la ciudad. De nada nos serviría un acuaférico debidamente terminado y funcional si no tenemos agua para distribuir”, concluyó. 

Cultura del agua, una alternativa de solución 

Ante la escasez que padece parte de la ciudad, Arturo Gleason Espíndola, investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG) especializado en temas hídricos, recomendó impulsar una gran campaña de cultura del agua entre la población.  

A la par de esta estrategia debe haber también un ordenamiento territorial que impida el crecimiento desproporcionado de la ciudad en zonas de infiltración de agua de lluvia, así como una renovación de las redes de distribución para evitar fugas. 

El experto detalló para NTR que la primera acción que debe realizarse a corto plazo es medir el agua, es decir, el gobierno y la población deben conocer cuánta se extrae y de qué fuentes, cuánta se distribuye, cuánta se utiliza y cuánta se desperdicia en fugas.  

A partir de ahí, añadió, se podrá contar con un modelo analítico que permita desarrollar una estrategia para el uso responsable del agua y con soluciones al problema de fugas en las redes públicas. 

“Tienes que montar sistemas de medición para que tú puedas saber cuánto está consumiendo la gente y monitorear, dar los avisos y las alertas para aquellos altos consumidores. Ante la falta de un sistema de medición, cada quien agarra la que quiere y como quiere (…) la idea es bajar los consumos”, puntualizó. 

La segunda etapa o el paso paralelo tendría que ser la implementación de una gran campaña de concientización sobre el uso racional del agua para permitir ahorros.  

“(Hay campañas) muy timoratas, sin grandes alcances, bueno, no hay un plan (…) Yo quisiera que hicieran campañas como las que hacen cuando están en la política, que gastan millones de pesos en videos, en redes sociales”. Lauro Rodríguez

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