Especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) desarrollan estudios orientados a combatir el daño genético provocado por pesticidas como el glifosato y metales pesados como el mercurio mediante el uso de alimentos accesibles como la jamaica, los cítricos y los frutos rojos.
El proyecto es encabezado por los biólogos Fernando Manuel Guzmán Rubio y Alejandro Ixtlahuaca Robles, del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), y se realiza en las comunidades asentadas a lo largo del río Santiago, donde la contaminación forma parte de la vida diaria.
Los académicos, quienes iniciaron sus investigaciones tras observar el deterioro en la salud de los habitantes y el desgaste social ante años de contaminación, buscan en la alimentación una posible defensa contra los efectos de sustancias tóxicas.
Los estudios que realizan se enfocan en la genoprotección, es decir, en la capacidad de ciertas sustancias para proteger o reparar el ADN afectado por agentes tóxicos presentes en el agua, el aire y los alimentos.
Guzmán Rubio indicó que en el proyecto se han analizado extractos de la flor de jamaica en células humanas expuestas a herbicidas y los resultados preliminares sugieren que el daño celular podría reducirse de manera significativa.
Por su parte, Ixtlahuaca Robles indicó que se han estudiado los efectos del glifosato y se ha explorado cómo neutralizar su toxicidad mediante compuestos como el resveratrol, presente en frutos rojos y secos, y el ácido ascórbico o vitamina C.
“El glifosato es un pesticida muy común por la eficacia que tiene y también el costo, entonces dado que se está implementando en mucho tipo de cultivos, urge hacer más estudios para contabilizar ese tipo de daño”, explicó el investigador.
De acuerdo con ambos especialistas, tanto la jamaica como los frutos secos y los frutos secos contienen antioxidantes que favorecen la reparación del material genético y pueden integrarse fácilmente a la dieta diaria, ya sea en infusiones, bebidas o en su consumo natural.
Anticiparon que los resultados más concluyentes del estudio estarán disponibles hacia finales de este año con el objetivo de que las comunidades del río Santiago y otras del Área Metropolitana de Guadalajara adopten estas alternativas como medidas preventivas.
jl/I










