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Dignidad, fraternidad y paz frente la IA

El pasado 15 de mayo de 2026, el papa León XIV expidió la encíclica ‘Magnifica Humanitas’. En ella condensa una discusión teológica y sociológica sobre la revolución tecnológica que vivimos actualmente. Uno de sus ejes centrales nos recuerda que la vocación común de la humanidad es edificar en el bien, como brújula ética frente a la “nueva Babel” tecnológica representada por las inteligencias artificiales (IA), la robótica y las ciencias cognitivas.

Las personas lectoras recordaran que Robert Prevost, hoy León XIV, tomó este nombre como un gesto simbólico asociado a la misión de enfrentar los desafíos contemporáneos de esta época. Tal y como ocurrió en su momento, con el papa León XIII, quien publicó la encíclica “Rerum Novarum” en 1891.

En ese entonces se cuestionó socialmente la revolución industrial y el capitalismo liberal de la época. Con esto se inauguró formalmente la doctrina social de la Iglesia católica que conocemos hasta nuestros días. Hoy, León XIV toma la batuta, y en su documento reivindica los límites y la fragilidad humana como condición de posibilidad para la solidaridad y la cercanía; no los plantea como errores a corregir. Asimismo, realiza una crítica fundamentada y sostenida hacia la IA. De ella destaco tres puntos.

El primero señala que es un instrumento poderoso con riesgo de seducción. Nos recuerda que está plagada de sesgos que son opacos incluso para sus programadores. Una muestra de ello es lo ocurrido en febrero de 2026, cuando Donald Trump ordenó suspender el uso de Anthropic en las agencias federales de seguridad de los EUA.

El motivo se debió a que esta empresa tecnológica se negó a autorizar los usos de vigilancia masiva y armas autónomas sin intervención humana. Sin límites claros, el uso indiscriminado de las IA en conflictos bélicos puede derivar en crímenes de lesa humanidad, tal y como ocurre en la Franja de Gaza, así como en Ucrania.

El segundo punto nos habla de la necesidad de una ecología de la comunicación que proteja la verdad, la personalidad y el pensamiento crítico. León XIV nos invita a cuidar los entornos digitales, de igual manera que cuidamos la naturaleza, ya que ambos pueden ser depredados; a combatir la desinformación y polarización, que, si bien no nacieron con las IA, sí se potencializaron.

De ahí la importancia de limitar las noticias falsas, los discursos de odio y las cámaras de eco que enrarecen y enferman el espacio público. Recordemos las pasadas elecciones presidenciales en Argentina, donde ganó Javier Milei. En ellas, se demostró que se utilizaron deepfakes maliciosas, así como imágenes generadas por IA, que cruzaron la frontera propaganda y desinformación.

El tercer punto que destaco son los cambios que se presentan en el mundo del trabajo a partir del uso de estas tecnologías. Uno de ellos es la invisibilización de las condiciones precarias de trabajo que sostienen el funcionamiento de las IA. Por último, la encíclica señala los efectos nocivos que produce en el ecosistema su uso cotidiano. Microsoft, empresa tecnológica basada en California. EUA, informó de un incremento de 34 por ciento en su consumo de agua en 2023 por uso de la IA. Esto representa unos 14 mil millones de litros de agua. Sin una regulación medioambiental clara, puede causar una crisis climática sin precedentes.

La encíclica ‘Magnifica Humanitas’ nos invita (entre otras cosas) a cuestionar el uso ético y humano de las IA, resaltando que en todo momento deberán estar subordinadas a la dignidad humana, la fraternidad y la paz.

*Director del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez del ITESO

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