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Las otras miradas del Mundial

La mirada de Cristian Manuel es alegre y combina bien con su sonrisa; Araceli mira hacia el frente, mientras abre ligeramente los labios, risueña; Eduardo es un niño que abraza de la cintura a otra persona y sus ojos se inclinan hacia su izquierda, sonriendo con dulzura. Además de similar expresión facial, los tres están desaparecidos. 

Sus rostros aparecen impresos entre miles de fichas de búsqueda pegadas en diferentes puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). 

Sus ojos parecieran mirar a quienes ocasionalmente se acercan a leer los carteles. 

Son tres de las miles de miradas que recibirán a los aficionados al Mundial 2026. La evidencia del contraste entre el sufrimiento nacional y el festejo mundial.

Cristian Manuel desapareció el 6 de junio de 2023, en la colonia Mezquitán, en Guadalajara, como informa la ficha, pegada por el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, en un macetero frente al templo Expiatorio. El joven aparece sonriente, con una gorra de beisbolista.

En la colonia El Fortín, de Zapopan, vieron por última vez, el 6 de febrero de 2024, a Araceli Córdoba Nieto. Debajo de su cartel se encuentra colocado otro, con la fotografía de Miguel Ángel Córdoba Nieto, al parecer su hermano, quien desapareció meses antes, en la colonia Villas de San Sebastián, en Tlajomulco de Zúñiga, el 9 de agosto de 2023.

Eduardo Meza Guillén desapareció el 21 de enero de 2012 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. El cartel pegado afuera del Mercado Corona, en Guadalajara, señala que quien era niño cuando no se supo más de él, debe tener actualmente 20 años. Jugaba en la calle con otro menor de edad. Cuando la madre de Eduardo fue por él, no lo encontró. “Nadie puede dar información de quién o quiénes se lo llevaron”, indica la ficha que pregunta: ¿Has visto a…? La fiscalía de secuestros “se declaró incompetente” para conocer del caso y lo remitió a la fiscalía de homicidios en 2014, informa el cartel.

Durante años, colectivos y familias han visibilizado los ojos, la nariz, la boca, las cejas, la frente, los pómulos, el cabello, los oídos, de quienes se desconoce su paradero. Lo han hecho a pesar de autoridades municipales y estatales que destruyen los carteles; de dueños de negocios que se molestan y los retiran; de vándalos que los arrancan.

Las miradas de las personas desaparecidas interpelan. Cuestionan en silencio. 

Son ojos con vida. Se les busca con la esperanza de que, como sus ojos, estén vivos o vivas. 

Sus miradas que reclaman atención, que demandan ayuda, que traspasan el alma con solo detenerse a observarlas.

¿Qué pasará por la mente de los responsables de las desapariciones, cuando observen los ojos de sus víctimas? 

La mayoría de los transeúntes no voltean a observar las fotografías. Pasan aletargados por sus pensamientos, pendientes del día, prisas del momento, indiferentes o ajenos a la tragedia.

Esas miradas recibirán a los aficionados al futbol que llegarán a la ZMG por los partidos que empiezan el 11 de junio. Su presencia simbólica evidencia el contraste de la creciente tragedia humanitaria, y la alegría, las porras y los gritos futboleros. 

Unos, siguen cualquier pista de los desaparecidos, excavan en fosas clandestinas, bloquean calles para exigir respuestas de las fiscalías, preguntan en busca de información, afrontan los peligros; otros, siguen día a día a los equipos participantes, a sus ídolos futboleros, atentos a lo que dicen y a su desempeño en la cancha.

Mundial futbolero de contrastes en México. El espectáculo por encima del dolor.

X: @SergioRenedDios

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