A la desaparición de periodistas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dedica tres de las 238 páginas de su Informe sobre Desapariciones en México 2026. Profesionales de la información también son víctimas de esa cruel práctica impulsada por células criminales.
En su documento, la CIDH incluye a los periodistas en la vasta gama de quienes no se tienen rastros en México sobre su paradero. Lo menciona así:
“El universo de personas desaparecidas agrupa una multiplicidad de perfiles, entre los que se incluyen niños y hombres jóvenes reclutados por el crimen organizado, a mujeres y niñas víctimas de violencia de género; destacando la trata de personas con fines de explotación sexual y trabajo forzado.
“Incluye también a personas migrantes víctimas de trata con fines de explotación laboral o sexual, personas víctimas de odio por su orientación sexual o identidad de género, periodistas desaparecidos por el ejercicio de su labor informativa y personas defensoras de derechos humanos que son desaparecidas por buscar a sus familiares desaparecidos o por proteger o denunciar abusos en sus comunidades, territorios o contra el ambiente”.
La CIDH señala que, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, a abril de 2025 se tenían registradas 15 personas periodistas desaparecidas y no localizadas y 17 localizadas.
El número puede ser mayor. En México se encuentran actualmente entre 28 y 31 periodistas desaparecidos, cifra que varía según la metodología de registro usada por organizaciones internacionales y el periodo abarcado.
Son 28 los periodistas desaparecidos desde 1995, informa Reporteros Sin Fronteras; y 31, desde 2003, reporta la organización Artículo 19.
Como sucede con miles de mexicanos, ninguna investigación por la desaparición de un periodista ha alcanzado una sentencia condenatoria firme, ni se ha logrado el esclarecimiento total del paradero de las víctimas.
La mayoría de los periodistas en el país enfrentamos riesgos graves al investigar asuntos relacionados con organizaciones delictivas y su colusión con grupos políticos, empresariales o de fuerzas de seguridad. Son temas minados.
Informa la CIDH que los tres estados con mayor número de desapariciones de periodistas son Guerrero, con ocho; Michoacán, con cinco, y Veracruz, con tres.
El 87.50 por ciento de las personas periodistas desaparecidas, no localizadas y localizadas, son hombres, y el 12.50 mujeres.
Las desapariciones de personas periodistas, se concentran en el periodo de 2004 a 2025. Y 2020 es el año con el mayor número de casos registrados.
Las desapariciones de periodistas abarcan sobre todo tres sexenios, gobernados por el PAN, el PRI y Morena. La desprotección, la impunidad y la complicidad han sido la marca.
Artículo 19 ha indicado que las desapariciones de periodistas en México representan una represalia a su labor, que concluye con la autocensura, indica la CIDH.
La Relatoría Especial de Libertad de Expresión de la CIDH “viene alertando desde 2010 sobre la ocurrencia de desapariciones y otras formas de violencia contra periodistas en México en lugares con fuerte presencia del crimen organizado”.
Ofrecer un servicio, como es informar, se puede convertir en sentencia de desaparición y/o muerte.
En un país en que predomina la indiferencia social a las víctimas de desaparición, que desaparezca un o una periodista poco importa al Estado y a la inmensa mayoría de los mexicanos, salvo a la familia, un círculo cercano que integra a colegas y pocas organizaciones solidarias.
La sociedad mexicana demanda estar bien informada, pero es escasamente solidaria con los periodistas que por su trabajo son criminalmente privados de su libertad.
Eso no impide que miles de profesionales de la información cumplan su labor, a pesar de los peligros que acechan diario.
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