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'La Ciudad de México es más segura que Nueva York'

La frase sacudió a la opinión pública y a la oposición, para bien y para mal. El pasado martes Claudia Sheinbaum anunció en la conferencia mañanera de AMLO que la ciudad que gobierna registra menor índice de homicidios que Nueva York. Lo afirmó en un momento álgido y peligroso, cuando los sondeos electorales que se han publicado durante este primer cuatrimestre de 2022 mantienen a la inseguridad y la violencia como los problemas más graves del país, por encima de la salud y la economía. 

Y la percepción de la mayoría está perfectamente justificada por la realidad y las terroríficas cifras. A la mitad del actual sexenio –desde diciembre de 2018 a septiembre de 2021– sumábamos 100 mil 300 víctimas de homicidios a nivel nacional, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. No es un secreto que México se ha convertido en un polvorín y sabemos que un buen número de comunidades y poblaciones viven sumisas a las leyes impuestas por el crimen organizado ante la impotencia o colusión de las corporaciones policiacas municipales y estatales. Tan sólo en 2021 se registraron más 33 mil 308 homicidios, después de los dos años más violentos de la historia de México, con 34 mil 690 víctimas de asesinato en 2019 y 34 mil 554 en 2020. Sin embargo, no todos los estados y municipios corren con la misma suerte. 

Por eso sorprendió el documento que hizo público la jefa de Gobierno de la Ciudad de México en la conferencia del presidente y que incluía un ejercicio comparativo entre la capital del país y otras grandes urbes nacionales e internacionales. En uno de los cuadros se mostró la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes y la Ciudad de México apareció en un mejor ranking que Nueva York, Filadelfia y Chicago, entre otras. De acuerdo con Sheinbaum, el nivel de homicidios desde 2019 a la fecha decreció en poco menos de 11 puntos en CDMX registrando en la actualidad 5.4 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, mientras que Guadalajara registra 35.25 y Monterrey 28.45, para poner en perspectiva la cifra. 

Si nos atenemos a la veracidad de la información y –más allá del uso político que se le ha dado por morenistas y opositores–, estos datos conllevan un sinnúmero de cuestionamientos sobre el funcionamiento de los sistemas de seguridad locales y la forma en la que se relacionan con el sistema nacional para dar resultados. 

¿Por qué, en promedio, hay menos asesinatos en la Ciudad de México que en otras entidades del país como Guanajuato, Chihuahua, Estado de México, Baja California, Michoacán y Colima o que en ciudades como Guadalajara y Monterrey? ¿Cuáles son la causas económicas, sociales, culturales y políticas que permiten a ciertas urbes, comunidades y entidades tener mejores condiciones de seguridad que otras? 

Al margen de las respuestas –que en mucho ayudarían a esclarecer los motivos de esta diferenciación territorial tan marcada–, es una buena noticia que la capital de México sea una de las excepciones a la regla que se vive en otros estados del país. 

La oposición le podrá atribuir estos resultados a la preferencia del presidente por la jefa de Gobierno, a la atención especial que pone el gobierno federal en la capital y a cualquier razón de orden político. Sin embargo, los números hablan por sí mismos y nos permiten inferir que más allá de su cercanía y lealtad al presidente, la jefa de Gobierno sabe correr por su cuenta cuando se trata de echar a andar agendas que son estratégicas y determinantes para su gobierno; lo hizo durante la pandemia con el uso del cubrebocas y otras medidas restrictivas y, al parecer, lo está haciendo también con la seguridad. Sheinbaum atribuye los logros a cuatro factores: atención a las causas, más y mejores policías, así como coordinación y mejora de los procesos de investigación; una receta que parece sencilla, pero que está lejos de ser la respuesta a la inseguridad en todo el país, ¿o no? 

juanluishgonzalez@gmail.com

jl/I