...
Se reunirá con Claudia Sheinbaum el 3 de septiembre...
La víctima falleció en el Hospital General de Zona 1 del IMSS, tras haber sido atacado en mayo pasado por un animal en Tonila, Jalisco, localidad co...
Más de 21 mil ingresaron a centros universitarios y los más de 67 mil restantes a las preparatorias del SEMS....
El Instituto recuerda a las y los trabajadores que todos los trámites son gratuitos....
Los usuarios de OpenAI han comenzado a burlarse en las redes de los fallos y la inexpresividad del último modelo de ChatGPT, GPT-5, el nuevo chatbot ...
Los países que más lideran la implementación de las herramientas son México, Brasil y Colombia...
Ghislaine Maxwell, cómplice de Jeffrey Epstein, aseguró que el financiero no tenía una lista de clientes durante una entrevista de dos días con el...
La argentina Daniela Spalla y el colombiano Esteman reimaginan el dueto romántico con 'Amorío', un álbum que explora las múltiples facetas...
Defensa
No permitirá construcción
La masacre de Tlatelolco en 1968, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 y los 130 mil desaparecidos buscados por sus madres en México comparten una misma raíz: la “injusticia” gestada por más de medio siglo en el país, una verdad presente en la película mexicana No nos moverán, que revive el “afán de justicia”, afirma su protagonista, Luisa Huertas.
El 2 de octubre de 1968, Huertas tenía 17 años, pero recuerda vívidamente esa fecha que marcó “un hito en la historia de México”, porque, dice: “¿cómo olvidar el momento en que el Ejército se metió en las escuelas con bayonetas caladas, tanquetas, perros y soldados?”, provocando la muerte de más de 300 estudiantes.
“Estaba en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), estudiando la carrera, muy jovencita, y se metieron”, cuenta la intérprete sobre el día en que el Ejército mexicano y su grupo paramilitar, el Batallón Olimpia, reprimieron una manifestación pacífica en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
Medio siglo después de la masacre, Huertas recibió el guion de No nos moverán (2024), ópera prima del mexicano Pierre Saint-Martin, en la que da vida a Socorro, una abogada “desencantada” del sistema de justicia mexicano que lleva 56 años buscando a quien mató a su hermano, Jorge, en 1968.
“No quisimos reproducir el movimiento y sus consecuencias inmediatas, sino qué pasó después de 50 años con la gente que fue víctima colateral(...)”, argumenta.
Para la actriz, este filme refleja la actualidad, puesto que el “afán de justicia” de Socorro también está presente en las familias de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, así como en la búsqueda “incansable” de las madres buscadoras.
Huertas reconoce que “la juventud ya no está tan politizada”; sin embargo, acota, “hemos corroborado en funciones” de la cinta, que mueve a los jóvenes menores de 18 años.
“A eso aspiramos todos los que hacemos teatro o cine: a impactar en el público, a que algo le suceda con lo que (se) acaba de conocer”, asevera sobre la cinta estrenada en el pasado Festival de Cinélatino de Toulouse, en Francia, nominada a los Premios Ariel 2025 y ganadora a Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
Con más de 50 años de trayectoria profesional, Huertas vislumbra, sin una pizca de vanidad, que su legado es “preservar la voz humana” en las aulas del Centro de Estudios para el Uso de la Voz (Ceuvoz), institución que fundó en 2006.
jl/I