El Mundial de Futbol 2026 es un acontecimiento que trasciende lo deportivo y afecta la vida pública en los países sede. Y aunque los clubes dueños de los estadios y la FIFA son entes particulares, resulta indispensable contar con un portal de transparencia proactiva que informe lo relativo a la intersección público-privada en este evento.
La FIFA ha sido descrita por varios académicos como una “entidad supranacional” o un “poder paralelo”, y su presidente Gianni Infantino como homólogo de facto de cualquier jefe de Estado. Roger Pielke, catedrático de la Universidad de Colorado Boulder, la definió como “un mundo aparte de la gobernanza internacional” que evade rendir cuentas. El ha insistido en que la transparencia debe alcanzar a organizaciones no gubernamentales como la FIFA, cuyos eventos implican infraestructura masiva e impactos sociales y económicos significativos.
La transparencia proactiva implica que el gobierno difunda información de interés público de manera abierta y anticipada, sin esperar solicitudes ciudadanas. La Ley General de Transparencia, en sus artículos 35 y 41, faculta a las autoridades para crear portales especiales en temas relevantes. Es de Perogrullo decir que el Mundial de futbol lo es. Cabe aclarar que el concepto “proactivo” fue sustituido por “información con sentido social” (artículos 50 al 52), y Gobierno Abierto se redefinió como “apertura institucional” (53 al 55).
Un pretexto recurrente en estos temas es el de las cláusulas de confidencialidad. Aún con ellas, el principio de máxima publicidad obliga a transparentar, al menos, las cantidades de recurso público erogado, en obras, subsidios, licitaciones o contratos, entre otros, conforme a los artículos 65 y 66.
Realicé un breve ejercicio con especialistas en la materia, quienes identificaron aspectos -federales o estales- que deberían formar parte de un portal de transparencia con sentido social sobre el Mundial.
Entre ellos: asignación de contratos a proveedores y beneficiarios finales; adjudicaciones y transferencias de dominio con fines de utilidad pública; los términos de la cesión de espacios (como el estacionamiento del centro de Guadalajara para el Fan Fest); desgloses del gasto público en logística; inversión estatal y municipal en infraestructura, seguridad y protección civil; viáticos de viajes oficiales a eventos FIFA; y dispositivos de protección al consumidor contra boletos falsos, entre otros.
Y muy importante: impuestos condonados. México fue el único país norteamericano en conceder exenciones fiscales a la FIFA. Tenemos derecho a saber cuánto recurso dejó de ingresar a las arcas nacionales.
Tras la reforma regresiva de 2024, que desapareció los órganos autónomos y los sustituyó por autoridades garantes que son juez y parte, se ha cuestionado el compromiso real de nuestro país con la rendición de cuentas.
El Mundial de la FIFA ofrece una oportunidad única: que el Gobierno Federal y los estados —especialmente los que se dicen indignados por el retroceso— demuestren que la transparencia no es discurso vacío, sino condición mínima para que la fiesta del futbol no se convierta en un monumento a la opacidad, tan grande como el Estadio Azteca.
*Investigador de UdeG con posgrado en transparencia
X: @julio_rios
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