Una estudiante entra al baño de su secundaria y encuentra un mensaje escrito en la pared: “Mañana, tiroteo”. En segundos, la alarma se enciende entre sus compañeras, los chats de padres de familia hierven de preocupación y la asistencia a clases se desploma. Y no es para menos. Luego del ataque perpetrado en Teotihuacán y que dejó una víctima mortal y 13 personas heridas, este tipo de amenazas no deben minimizarse.
Sin embargo, todo se trata de un mal llamado reto viral que circula en redes sociales, donde adolescentes replican la dinámica de anunciar falsos tiroteos como si fuera una moda. La tendencia, bautizada como “mañana tiroteo”, ha obligado a activar protocolos de seguridad en planteles y a suspender actividades en algunos casos. En las últimas semanas, este tipo de mensajes se han multiplicado en escuelas de varias entidades, incluida Jalisco.
Estamos frente a un fenómeno de desinformación generado por los propios jóvenes. La propagación de noticias falsas responde a distintas motivaciones y se supone que en este caso, bromas pesadas o supuesta moda. Pero tampoco sería descabellado que detrás de ello haya intereses siniestros.
No es cosa menor. Con estos retos, los estudiantes reproducen dinámicas de alarma que, aunque no tienen sustento real logran paralizar comunidades enteras, con consecuencias tangibles: miedo, ausentismo y desgaste institucional.
En este contexto me parece positivo que las autoridades educativas hayan reaccionado con rapidez. El subsecretario de Educación de la SEP, Ricardo Villanueva, posteó en sus redes sociales el “protocolo mínimo de atención a la tendencia en redes sociales de amenazas en las escuelas”, un instrumento que busca estandarizar la respuesta ante este tipo de incidentes activando alertas y coordinación institucional para proteger a estudiantes y docentes. Y me parece clave que el mecanismo de enfoque preventivo reconozca que ninguna amenaza puede tomarse a la ligera.
También creo que es indispensable reflexionar sobre lo que los jóvenes consumen en internet. En comunidades y foros digitales circulan discursos de odio, teorías conspirativas y narrativas violentas que, en algunos casos, se vinculan con la machósfera o con grupos de ultraderecha. En varios casos, quienes participan en esos espacios han materializado ataques en distintos países, incluido México. Quien desee profundizar en este tema puede consultar mi artículo publicado en el portal español The Conversation (https://theconversation.com/la-machosfera-de-internet-incuba-la-violencia-que-ha-asaltado-teotihuacan-y-dos-universidades-de-mexico-281367).
Sin duda la desinformación usa muchas máscaras. En este caso se disfraza de ‘trends’. Pero detrás de estos retos virales que parecieran inofensivos se ocultan dinámicas oscuras que manipulan el miedo colectivo y normalizan la violencia. No podemos permitir que estas “modas digitales” conviertan la mentira en rutina, ni que el pánico se vuelva entretenimiento.
Por cierto. En tiempos de turbulencia, el periodismo de investigación y la verificación de información siguen siendo más importantes que nunca. Para los profesionales de la comunicación están abiertas hasta el 8 de mayo las inscripciones para la Maestría en Periodismo Digital de la Universidad de Guadalajara. Informes en el correo electrónico [email protected]
*Investigador de la UdeG
X: @julio_rios
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