Recientemente el boxeador Saúl ‘El Canelo’ Álvarez ingresó a la San Diego University for Integrative Studies en California, para estudiar Negocios Internacionales. Muchos se preguntaron: ¿qué necesidad tiene de un título universitario alguien con prestigio deportivo y fortuna asegurada? La decisión del pugilista es un ejemplo más de que la educación superior sigue siendo vigente y valiosa frente a las voces que las descalifican.
Vayamos por partes. Se ha repetido hasta el cansancio que las universidades están en decadencia y que basta un curso en línea de dos semanas para conseguir empleo, “porque las empresas solo valoran la habilidad y no el título”. Los detractores citan empresarios exitosos sin estudios formales y a “licenciados que venden tacos”, pero omiten que estos ejemplos son excepcionales.
Sin afirmar que es la panacea, los datos demuestran que en México sigue siendo más probable mejorar el nivel de vida cuando tienes estudios universitarios. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo revela que alguien con primaria aspira a ganar 6 mil 200 pesos mensuales, mientras un egresado de maestría alcanzaría 18 mil.
Evidentemente, ‘El Canelo’ no lo hace por dinero, sino porque la universidad ofrece un esquema mental distinto: pensamiento crítico, disciplina, apertura cultural y herramientas para enfrentar un mundo complejo, que constituyen una base sólida para crecer personal y profesionalmente. ¿Es suficiente? Claro que no. Pero de ahí a afirmar que la universidad “ya no sirve para nada” hay gran diferencia.
No soy ingenuo. Las universidades deben reinventarse: vincularse con la sociedad, impulsar valores éticos, integrar las humanidades con las tecnologías y adoptar metodologías flexibles, microcredenciales o rutas académicas escalonadas.
Me tocó acudir al informe del doctor Antonio Ponce, rector del CUAltos, y ahí la rectora general de la UdeG, Karla Planter, explicó que es válido que no todas las personas deseen cursar una licenciatura o posgrado, pero sí requieren herramientas para enfrentar el mundo. Por eso en la región alteña han diseñado la siguiente ruta que inicia en la preparatoria: un joven puede estudiar como Técnico Superior Universitario en Producción y Sanidad Avícola y, en apenas dos años, estar listo para trabajar en empresas de la región. Si decide continuar, puede permanecer dos años más y convertirse en Médico Veterinario. Luego puede cursar en un año la Especialidad en Producción Animal y en otro año más, obtener la maestría.
Además, la UdeG impulsa el modelo de educación dual, coordinado por la doctora Leticia Leal, en el que los estudiantes dividen 50 por ciento de aprendizaje en aulas y 50 por ciento de práctica en empresas. Otros centros universitarios como el CUGDL, también innovan con carreras de tres años. Estas alternativas atienden las demandas del mercado laboral y permiten que cada estudiante construya su propio proyecto de vida.
Aplaudo que un deportista mexicano y exitoso como ‘El Canelo’ salte a las aulas. Esto inspira a jóvenes y adultos a seguir preparándose. Y nos recuerda que, aunque las universidades debemos reinventarnos, continúan siendo un espacio para comprender mejor el mundo y construir un futuro con sentido.
*El autor es investigador de la UdeG
X: @julio_rios
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