Por fin el Congreso de Jalisco dio un poco de luz respecto al futuro del derecho de acceso a la información en el estado al aprobar la semana pasada una reforma constitucional que crea la llamada Agencia de Transparencia del Estado, un órgano desconcentrado de la Contraloría estatal que vigilará al Ejecutivo y los municipios.
En este espacio editorial hemos dado seguimiento al tema desde que en 2024 la reforma federal eliminó organismos autónomos como el Inai y los institutos estales para ser sustituidos por las contralorías internas de cada poder.
Si bien Jalisco ya rebasó por mucho el plazo legal para aprobar una ley estatal de transparencia, al menos ya definió un primer esbozo. A diferencia del modelo federal unipersonal, o lo que ocurrirá en la Ciudad de México o entidades como Michoacán o Veracruz, la Agencia de Transparencia de Jalisco será colegiada, tal y como varios especialistas habían propuesto.
Sin embargo, aún no se define si estará integrada por tres o cinco miembros ni los criterios de evaluación para designarlos. Bajo el modelo anterior, un Consejo Consultivo –ninguneado por los diputados en la anterior legislatura– aplicaba exámenes técnicos y los mejores perfiles llegaban al Congreso. Falta definir plazos, procedimientos y mecanismos. Todo eso deberá resolverse en la ley estatal de transparencia, cuyo dictamen ya está agendado en primera lectura para la sesión del pleno del Legislativo Local de mañana viernes 12 de junio.
En este mismo espacio hemos alertado sobre la fragmentación del sistema de quejas o recursos de revisión que añade complejidad a lo que antes era un derecho más accesible. El ciudadano ya no tendrá un solo lugar para reclamar cuando le entreguen información incompleta o se la nieguen, ahora deberá acudir a distintas instancias según el sujeto obligado, desde contralorías del Congreso o del Poder Judicial hasta el INE o centros federales de conciliación. Todo un laberinto burocrático.
Ahora lo importante será no perder de vista qué tipo de procesos se plasman en la ley secundaria para filtrar y evaluar a los perfiles que formarán parte de las ternas que propondrá el Ejecutivo propondrá y que el Congreso ratificará. Los perfiles elegidos habrán de contar con conocimiento técnico y honrar en los hechos la autonomía que se requiere para esta misión histórica. De lo contrario, la Agencia de Transparencia corre el riesgo de ser un órgano decorativo, útil solo para discursos políticos.
Jalisco puede honrar su tradición vanguardista en la materia, y demostrar que la colegialidad y la nueva estructura puede sostener la transparencia, y compensar aunque sea un poco el modelo regresivo de la reforma federal. La sociedad civil, la academia y el periodismo deberán vigilar con lupa cada paso de esta transición.
Aprovecho para un comercial. El Premio Jalisco de Periodismo invita a los periodistas en activo a inscribirse al taller “¿Y ahora qué? Estrategias prácticas para seguir accediendo desde el periodismo a la información pública tras la desaparición del Inai y los institutos de transparencia”.
Los interesados pueden inscribirse en este enlace: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdtCriC2qHm3OkIudJ-cOVEpja2pxXWdOcEvySID4K-cZ_oaQ/viewform?pli=1
*Profesor universitario con posgrado en Transparencia
X: @julio_rios
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