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Controversia del T-MEC, reto de nueva administración

Una de las controversias por las que pasa nuestro país tiene que ver con la solicitud de consulta que pidió, en primera instancia, el gobierno de los EUA, seguido inmediatamente por el gobierno de Canadá, respecto de la solicitud formal para determinar una revisión y evaluación de las políticas energéticas mexicanas que contradicen las reglas establecidas en el TMEC, nuestro tratado de libre comercio que sustituyó al TLC, en el que se determinan diferentes acuerdos realizados entre los tres países para facilitar un libre comercio entre ellos y, de acuerdo con el espíritu con el que se creó, establecer un bloque comercial competitivo en el escenario del comercio internacional. 

Lo que constituye una consulta técnica entre las instancias dedicadas al seguimiento de los acuerdos comerciales de los gobiernos de los tres países, se ha convertido, inesperadamente, en una disputa por la soberanía nacional, aunque, ciertamente, el único gobierno que sostiene esta postura es el mexicano. 

El tema tiene que ver con el trato desigual y eliminatorio de la competencia internacional en el desarrollo del sector energético, en el que México, sin definición de ninguna especie, privilegia la explotación de petróleos y energías eléctricas de las empresas paraestatales mexicanas. De esta forma, cuando las empresas canadienses y norteamericanas se sintieron eliminadas comercialmente de la competencia en esa materia, solicitaron una consulta al gobierno mexicano para que se desarrolle un análisis técnico y se establezcan las argumentaciones que esclarezcan las políticas mexicanas sobre la materia y ver su concordancia con el TMEC. De forma que lo que sigue es una etapa técnica, comercial, industrial y jurídica, para solventar las discrepancias de interpretación entre los tres países. 

El problema que se le ha adicionado a este diferendo del TMEC es que el gobierno mexicano está interpretando como una defensa de la soberanía nacional la ruptura de los tratados internacionales, en los que México pretende dar un giro y no reconocer los acuerdos a los que nuestro país se comprometió. 

En este momento, nuestro país tiene un panel de controversias, junto con el gobierno canadiense, por la interpretación unilateral de los EUA, en relación con las reglas de origen del sector automotor que, al igual que el reclamo que le hacen ahora al gobierno mexicano, Canadá y México solicitan que se rectifiquen las políticas norteamericanas y que haya condiciones de equidad en la competencia sobre ese mercado. El proceso está avanzando y no hay un llamamiento a la soberanía, sino a la articulación del establecimiento de las reglas que correspondan y que se acatarán, de acuerdo con lo establecido en el TMEC. 

Si bien las características de la presente administración han girado en torno a mucha inestabilidad en el seguimiento de los marcos legales e institucionales, la gran pregunta es, si en las nuevas administraciones, se mantendrá un eje como éste, en el desarrollo de los entendimientos comerciales internacionales. Se trata, en el caso de la solicitud de consultas sobre el sector energético, de un problema técnico de análisis y de solución y, desde luego, no de las interpretaciones de un ambiente político. 

De manera persistente, ya se van definiendo las condiciones para la próxima administración federal. Las interpretaciones personales de la actual administración tienen que ver mucho con la condición con la que se logró el inobjetable triunfo político y electoral de 2018. Sin embargo, al margen del carisma actual, ¿cuáles serán las posturas que se asuman para la siguiente administración? Viendo a los aspirantes en juego, ¿qué tanto estarán en disposición de seguir sobre una línea estrictamente ideológica o sobre una técnica y de negociación? 

armando.zacarias@csh.udg.mx

jl/I