INICIO > OPINION
A-  | A  | A+

Simulaciones

Pensando en voz alta y desde este espacio de expresión propondría un castigo para la simulación que hagan los políticos o los servidores públicos en casos de afectación pública, nombramientos, compras y otros temas que podríamos ampliar.

Sólo como ejercicio ocioso, si analizamos cada caso polémico encontraremos que pudo haberse dado la simulación en lo que debería ser, hacerse o decidirse en cualquier toma de decisión de los entes públicos.

En este momento se me ocurre señalar aquellos trabajadores que simulan trabajar, y lo pueden hacer en muchos sentidos: desde los que sólo checan y luego se retirar y dicen que están cumpliendo con el requisito, o los que están en su escritorio haciendo cosas diferentes a la labor para la que fueron contratados porque se la pasan jugando, viendo las redes sociales o hasta disfrutando de películas o series para aprovechar el tiempo.

También están los que simulan poder cumplir con la tarea que le asignan dos o hasta tres jefes que tengan en diferentes lugares. Y aquí no hablo por los que son muy organizados, sino por los casos en que suena ilógico que puedan hacerlo por los horarios, pero como todos sus jefes están de acuerdo les perdonan cuando no cumplen.

Podríamos hablar también por aquellos que toman decisiones sin tener los conocimientos necesarios, y hasta hacen compras innecesarias despilfarrando los recursos públicos porque simplemente carecen de la capacitación para el cargo.

También esta práctica es común en la toma de decisiones de nombramiento de cualquier tipo, desde aquellos cargos públicos que tienen poder o que son espacios con sueldos atractivos para que lleguen los amigos, los cuates o los familiares, hasta el más simple para que ingrese el recomendado.

Desde hace algunos años, la sociedad civil organizada y los empresarios han señalado la forma en que los diputados locales realizan los nombramientos y podemos advertir que en la actual Legislatura está cayendo en la simulación de algunos nombramientos, como la elección de la presidente y suplente de Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos Personales, Itei, se está simulando que se hace apegado a la ley.

En el pasado hubo otras simulaciones cuando se elegían a los magistrados, porque daban por bueno el cumplimiento de los requisitos, afirmando que todo era correcto y después vía tribunales tenían que echarse para atrás esas elecciones y repetirlas debido a las omisiones legales que tuvieron.

Hoy nos enfrentamos en el Congreso local a dos procesos de elección en el Itei y la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde podría darse la práctica de la simulación.

Algunas voces ciudadanas levantaron la voz señalando lo que consideran omisiones que debían corregirse, pero hubo oídos sordos por parte de las autoridades correspondientes, porque se juega al filo de la ley, simulando que todo es legal, pero esto es un arma de doble filo que otras autoridades judiciales deberán decidir.

En las próximas semanas descubriremos sí hubo simulación en estos nombramientos y hay señalamientos en tribunales para reponer, y si los elegidos son los mejores perfiles para ocupar el cargo o simularon que sí lo eran.

Este juego de simulaciones se da en todos los ámbitos sociales, pero en el sector público cuando está en juego otras personas que dirigen, o se gastan los recursos de los impuestos que todos pagamos deberían darse circunstancias diferentes.

Incluso en este tipo de situaciones sí deberíamos ponerse creativos para ver la forma en que sí se puede sancionar este tema y no dejarlo a la deriva, y ser muy específicos sobre cómo evitar que simulen estar cumpliendo con la ley o rayando en que están cumpliendo.

La diversidad de opiniones puede llevar a encontrar el mejor modelo para poder castigar esta práctica o tan siquiera que rindan cuentas y explicaciones en algún sector.

jessipilar@gmail.com

jl/i