La agenda nacional ha estado muy concentrada en la dinámica de la modificación de la estructura de los procesos electorales. Se encuentran comprometidos los ritmos, la competitividad efectiva de un deseable pluralismo, y concentra el poder de acción en una sola instancia que busca eliminar obstáculos que se tienen en la Constitución del país.
La limitada intervención de las oposiciones ha dejado en el centro del debate a dos partidos que, tradicionalmente, han operado con el solo objetivo de permanecer en el sistema sin ningún reparo deontológico y que, ahora, no avalaron un defectuoso proyecto de reforma electoral.
A pesar de que el ritmo político interno seguirá en ese proceso, hay otros elementos de igual relevancia que no están enfocados con la dimensión estratégica que se requiere para su tratamiento. Se trata de la errática ruta de la política exterior que durante el sexenio se desatendió, particularmente en zonas estratégicas que plantean serios dilemas, no solamente para la vida diplomática del país, sino de las consecuencias que tiene para la atracción de inversiones, para la integración de nuestro país en las nuevas áreas de oportunidad de desarrollo económicas globales e, incluso, en los diseños de las estrategias de organización de la seguridad interna.
La proximidad de evaluación del TMEC en julio representa un importante reto en el diseño del mercado mexicano en el contexto internacional. Las diferentes estrategias de integración, en el caso de Canadá, que, ciertamente, al considerar la relevancia y hegemonía del mercado regional del norte, busca no quedar inmerso en esa única relación. En el caso mexicano, la falta de desarrollo de estrategias de atracción diversificada de mercados, a los que habría que convencer con las fortalezas de un Estado de derecho sólido, no se ha logrado sostener después de la compleja e inexpugnable reforma judicial.
Por otra parte, la entretejida proyección económica de México con Estados Unidos no se desarrolla solamente en la dimensión económica, sino que viene amalgamada con la trama de seguridad interna norteamericana que hace responsable a nuestro país de la seguridad interna norteamericana, lo que implica que, los proyectos locales están absolutamente subordinados a las decisiones locales estadounidenses, sin margen, parece, de desarrollar opciones locales.
Seguridad y control de la migración hacia los Estados Unidos se encuentran en el centro del desarrollo de las políticas de seguridad locales. La permanente amenaza de intervención directa de fuerzas armadas norteamericanas se acentuó con dos elementos, el abatimiento del líder de ‘CJNG’ y, las posibles consecuencias de estabilidad y seguridad ante la inminencia del Mundial en nuestro país.
La relación económica de nuestro país con China resulta en otro expediente complejo frente a las presiones norteamericanas que harán sentir su peso en la renegociación del TMEC.
La exclusión de México en el denominado Escudo de las Américas, plantea una seria reflexión respecto del escenario latinoamericano, que involucra la pérdida de liderazgo en la región.
El expediente de política externa constituye, además de los locales, un tema acucioso y urgente respecto del cual, no se ve una organizada estrategia.
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