Como si fuera una carrera de relevos, una vez que ocurra el silbatazo final del Mundial, en México comenzará la carrera por las candidaturas. Y en Jalisco las definiciones están corriendo en paralelo a los escándalos y fenómenos de coyuntura. Ante eso, hay algunos puntos que me gustaría tomar a consideración sobre lo que ocurrirá en el corto plazo.
1.- La abrumadora victoria con más de 30 puntos de diferencia que dejó a Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional y a la oposición vapuleada, difícilmente se repetirá en la elección intermedia. Esa victoria cobijó a candidaturas impresentables y ganadores que, de haberse postulado por otra marca distinta a Morena, jamás hubieran llegado. También pasó en Jalisco: tenemos representantes populares de Morena que están poco preparados. Muchos de ellos, abyectos a la experiencia y la cartera de Movimiento Ciudadano.
2.- La política es navegar la incertidumbre. Dice Henry Kissinger que el líder afronta tareas que se forman en el puente entre el pasado y el futuro; y requiere de valentía para elegir sus opciones complejas y diversas; y también se necesita del carácter que define la trascendencia de las acciones.
Morena en Jalisco tiene dos elecciones a gobernador y va por sus segundas intermedias: su mayor avance, insisto, es la fortuna de llamarse Andrés. Beben de las gotas que transpiran a nivel nacional.
3.- Morena en Jalisco no persigue los mismos intereses que enarboló Andrés Manuel López Obrador: disminuir las desigualdades y ensanchar los programas sociales: primero los pobres. Acá, desde 2018, hay una mixtura social más comodina al ‘status quo’: perfiles empresariales o ex panistas en decadencia, quienes fueron quitando los espacios a las bases. Sin embargo, ahora con la llegada de Ariadna Montiel a nivel nacional, y de Ramírez Cuéllar y Villanueva Lomelí como observadores externos, ¿para qué servirá?
4.- Green Duncan menciona en su libro ‘Cómo ocurren los cambios’, que los partidos progresistas en el mundo tienden a desaparecer. Muchos de ellos provienen de movimientos sociales, pero una vez que amasan algo de poder, cumplen algunos de los fines que persiguen.
También es cierto que hay partidos cuyas agendas no evolucionan y, como los activistas que logran cooptar son tragados por el poder y la burocracia; la efervescencia del movimiento termina. Es el caso de Podemos, en España, ahora en decadencia.
Pero también me atrevería a decir que fue la consecuencia de Futuro y Kumamoto. Mientras que en Hagamos, también extinto, tampoco lograron consolidar una agenda clara y sólo fue un reducto de la UdeG. Ante esto: ¿qué fines y objetivos persigue la 4T en Jalisco? ¿Sólo basta con disputarle el poder a Movimiento Ciudadano?
5.- Este año, Morena tiene 140 millones de pesos en su presupuesto estatal. Dinero que logró reunir porque viven un ‘happy problem’: muchos votos, pero sin agendas. Quienes integran Morena, y no sólo la cúpula del partido, deberán entrar al diván para replantearse, de cara a la elección intermedia, cuál es el proyecto que le piensan ofrecer a sus electores. Claudia Sheinbaum ya no estará en la boleta, pero quienes sí estarán, tienen las preguntas en el aire: ¿Es tiempo de moralizar al partido? En Jalisco, ¿Morena para qué?
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