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La bailarina mexicana Lidya Romero ha dedicado 50 años de su vida a la danza contemporánea, en ese periodo las redes sociales se transformaron en el imperio que capta la atención humana, por lo que ahora el acto de contemplar la danza es revolucionario, afirma la veterana creadora de más de 70 coreografías.
Con una mirada cinematográfica y hasta antropológica, la maestra decide presentar las funciones Luna de Shanghai y Libre pastoreo en la Ciudad de México como homenaje a este medio siglo de trayectoria, y, también, a la de otros iconos danzantes del género, entre quienes destaca Mirta Blostein u Orlando Scheker, de los primeros bailarines del Ballet Nacional de México (1963).
“Decidí que estas dos obras que vamos a estrenar en el Palacio de Bellas Artes vayan a contracorriente porque sí pienso que la contemplación es un acto revolucionario, puede ser algo que verdaderamente nos detenga y, además, nos hace falta”, resalta la fundadora de la compañía El cuerpo mutable (1982).
Para ofrecer una función que desconecte al público de la tempestad cotidiana reflejada en el “imperio digital”, Romero se nutrió de la sensualidad de In the mood for love (2000) del director de cine hongkonés, Wong Kar-wai, de la reflexión filosófica del texto La sociedad del cansancio del coreano, Byung-Chul Han y, principalmente, de su equipo creativo conformado por artistas como Mauro Gómez, responsable de la escenografía sonora.
Buscar la relajación en lugar de la espectacularización es ir contracorriente como dice Romero, ya que ahora la tecnología está al servicio de la puesta en escena, por ejemplo, La esfera en Las Vegas (EU) la estructura con esta forma más grande del mundo (cerca de 112 metros) donde la proyección de una imagen es el foco de atención.
Romero debutó en Bellas Artes en 1975, y su regreso a este importante recinto cultural -el próximo 19 de julio- lo hará alejada de cualquier acto “formal o solemne” más bien abrirá un espacio artístico dedicado a los cuerpos diversos de todas las edades mientras danza vestida de gallina en ‘Libre Pastoreo’, un acto que compartirá con sus colegas de toda la vida.
jl/I