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Del horror al control de la narrativa

Lo que parecían comentarios mal intencionados y que llegaban de manera aislada, finalmente se convirtieron en un intento de controlar la narrativa. Para las autoridades, las estatales y las federales, se volvió una prioridad ganar el discurso en torno al Rancho Izaguirre. De la perplejidad del hallazgo de Guerreros Buscadores, con las imágenes de los cientos de zapatos apilados, pasamos a la disputa mediática.

La estructura de la conferencia de prensa presidencial de este lunes, en la que se dio a conocer la detención de José Gregorio N, alias El Lastra, dejó al descubierto la estrategia informativa. A la responsabilidad por el abandono del rancho en septiembre pasado, arrojada al gobierno de Jalisco, se sumaron largos comentarios de comunicadores, visitantes distinguidos en el tour del jueves de la semana pasada, con sus empíricos peritajes que concluyeron que ahí no hubo hornos crematorios y tampoco había elementos para asegurar que se trata de un campo de exterminio.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dispuso apenas de unos breves minutos y habló poco. Dijo que había una investigación en marcha desde el año pasado, que permitió la detención de El Lastra, que sí se encontraron restos humanos, pero que no había aún indicios para señalar que el rancho se utilizó como campo de exterminio.

En una segunda intervención, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y no por preguntas de los periodistas, repitió su breve exposición.

De esta forma, la mayor parte del tiempo que se destinó a este tema en la conferencia de prensa fue para que los comunicadores expusieran lo que vieron en el rancho, con discursos sospechosamente coincidentes.

Pero el intento de controlar la narrativa no surgió en la conferencia de prensa, sino prácticamente desde que Guerreros Buscadores publicó en redes sociales fotografías del rancho.

Entre algunos reporteros de Guadalajara y por cortesía de algunos segundos mandos de Comunicación Social del gobierno del estado, empezaron a dispersarse rumores sobre la líder de Guerreros Buscadores y contra el colectivo, que llegaron incluso a sugerir que las decenas de pares de zapatos y prendas de vestir fueron llevadas al rancho días antes del hallazgo.

Eso fue solo el comienzo de una ola de ataques contra el colectivo de buscadores, que derivó en medidas de seguridad adicionales para su líder Indira Navarro y la denuncia en redes sociales de este domingo de una campaña de ataques. “Se han creado audios, videos, imágenes, así como también capturas falsas de WhatsApp, utilizando inteligencia artificial (IA) para editar voces e imágenes de algunos miembros de nuestro colectivo. Estos materiales falsos buscan manipular la opinión pública y dañar nuestra reputación”, afirman.

El colmo ha sido la petición expresa desde las áreas de comunicación social locales hacia algunos medios de comunicación para que dejen de utilizar el concepto de “campo de exterminio”.

Una vez más, las autoridades han logrado trasladar un problema que nos sacude como sociedad al campo de las disputas políticas y la guerra mediática y de bots. Nuestra responsabilidad es no permitirlo y exigir que no se desvíe la atención de lo importante: la verdad de lo que ocurrió en Teuchitlán.

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GR