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La lluvia nuestra de cada día

En la época de la Colonia, los pueblos agrícolas de México requirieron en la Nueva España, de personajes que sustituyeran a las antiguas deidades del agua y de la lluvia, de ahí que algunos de los santos cristianos tomaran ese papel o lo continuaran desde el viejo mundo. La época colonial estuvo llena de devociones y cultos populares a los santos propiciadores de lluvias, y muchos de ellos continúan hasta nuestros días. 

En las danzas dialogadas que se presentan año con año en Nextipac, y en Izcatán, así como en Santa Ana Tepetitlán, con ocasión de las fiestas de Santo Santiago, que, por estas fechas del mes de julio, así lo testimonian. 

Por esa razón, nuestros abuelos, cuando llegaba una tormenta y llovía a cántaros, sus corazones se expandían como esponja. Daban una y otra vez gracias a la Virgen de Zapopan al contemplar sin cansarse cómo las gotas rebotaban en tejados y terrazas, cómo bajaban alegres por cañerías y caminos, cómo dejaban empapados campos y ventanas. 

También amaban intensamente los días de sol. Sus corazones se abrían con una sonrisa inmensa cuando contemplaban el cambio de colores del cielo por la mañana, mientras se levanta aquella estrella que calienta los campos, que hace cantar a los jilgueros y a los mirlos, que da un color vivo a las flores y los árboles. Desde lo más profundo de su alma agradecían por cada jornada llena de luz y de alegría. 

Era frecuente que los abuelos más ligados a la tierra y menos a la ciudad sintieran pena cuando la lluvia tardaba en llegar. Rezaban una y otra vez para que el cielo abriese sus compuertas y las aguas llegasen nuevamente a fecundar la tierra. 

También era habitual que sintieran congoja interior cuando un día sí y otro también el cielo parecía de plomo y el sol permanecía entre nubes amenazantes. 

En este contexto de creencias, el año pasado, Jalisco enfrentó una sequía severa, la cual provocó bajos niveles en las fuentes de abastecimiento del Área Metropolitana de Guadalajara, causando desabasto de agua a miles de familias del norte de la ciudad, por lo que siguen siendo necesarias políticas públicas y acciones concretas, con el objetivo de cambiar la forma en la que se relacionan los ciudadanos con el agua, y poder garantizar agua para el futuro. 

Hoy, según reportan los especialistas de la Universidad de Guadalajara, el actual temporal de lluvias está teniendo precipitaciones arriba del promedio histórico en el territorio de Jalisco, y tendrá un acumulado promedio de precipitación en junio de 177 mm de agua, por arriba de lo registrado en 2021, situación que se dará también en Puerto Vallarta, Colotlán y Lagos de Moreno, de acuerdo con las mediciones de las estaciones meteorológicas del Instituto de Astronomía y Meteorología en esas ciudades. 

Habrá que extender la mirada a las comunidades del norte del estado de Jalisco, con sequía crónica, donde no hay sistemas de almacenaje propios, donde cada año se padece la escasez del agua, y donde se vive con altos grados de marginación y donde, sobre todo, en quienes recae la responsabilidad de acarrear o conseguir agua para las viviendas es prácticamente en las mujeres, quienes llegan a invertir hasta 25 por ciento de sus horas productivas en ir a conseguir agua. 

Es importante que continúen los programas de sistemas de captación de agua pluvial en las colonias del Área Metropolitana de Guadalajara y que se extiendan a colonias con mayor vulnerabilidad hídrica y altos grados de marginación, para garantizar y mejorar las condiciones de acceso al agua en esas comunidades. 

oceanoazul@live.com.mx

jl/I