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Marihuana: recreación y comercialización

Diego Armando Maradona 

Flor Silvestre 

Descansen en paz 

 

Cuando de niño quería ver la televisión, le preguntaba a mi papá si podía verla; invariablemente respondía: “Sí, pero no la prendas”, lo que siempre me daba risa. En algún tiempo en México con el uso de la marihuana sucedía algo similar: se permitía su consumo y posesión, pero no se podía vender, comprar, sembrar o transportar. Si bien el 19 de noviembre el Senado aprobó (82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones) un decreto donde se disponen varias regulaciones para controlar el mercado y consumo de cannabis, se vieron timoratos ante una oportunidad histórica. 

Uno de los argumentos más esgrimidos por quienes abogan por el uso personal recreativo de la planta es, precisamente, su despenalización para evitar que muchos consumidores sean detenidos y extorsionados por las autoridades policiales por su posesión. Se ha argumentado que la criminalización por el uso del vegetal verde es la raíz de muchos problemas en torno a la seguridad pública y la delincuencia organizada. Por mucho tiempo México fue un país productor y exportador de cannabis a los Estados Unidos, país altamente consumidor; pero ahora nuestro país también se ha convertido en uno de usuarios regulares. 

Es cierto que la legalización de la marihuana no sería la panacea para terminar con la cultura de la violencia y el crimen en torno a ella, pero sí despresurizaría el clima prohibitivo en su consumo personal y su uso medicinal. Además, recordemos que, con su despenalización en varios estados de la unión americana, el cultivo en ese país es cada vez más ascendente, con innovaciones agronómicas que permite su producción controlada de semillas de mayor calidad en granjas canábicas. La industria de cannabis es ya un negocio multimillonario, tanto en ese país como en Canadá. Según estimaciones de la empresa de investigación de mercado global Arcview Market Research y BDS Analytics, el cannabis es un mercado de 14 mil millones de dólares en 2019 con un crecimiento exponencial esperado llegando a los 42 mil millones para 2025. 

Al igual que con las decisiones de eliminar los fideicomisos para la investigación científica (en nada contribuyen en buscar la cacareada “ciencia soberana” de la titular de Conacyt) y no conjuntar un grupo interdisciplinario de científicos mexicanos para elaborar una vacuna contra el virus del Covid-19, se deberá esperar que otros países lo hagan para adquirirlas de ellos, México está quedando fuera del negocio del cannabis por la falta de visión de los legisladores para los potenciales productores y empresarios mexicanos. Se necesita estimular su producción y comercialización para evitar que compañías extranjeras, ya con amplia experiencia en el mercado, controlen el negocio en nuestro país. 

Es muy probable que la ley federal para la regulación del cannabis sea aprobada sin modificaciones en la Cámara de Diputados, como en el Senado. No obstante tener la oportunidad de trascender con una legislación de avanzada, las inercias culturales, sociales e históricas en la regulación del cannabis en nuestro país son tan fuertes que impiden que los legisladores se asuman progresistas y visionarios. 

Aun así, lograr que se pueda poseer hasta 28 gramos de “cannabis sativa, índica o mariguana” para consumo personal, así como cultivar de seis a ocho plantas en casa y no verse criminalizado debe considerarse como un triunfo para consumidores y organizaciones de derechos humanos que por años han luchado por la legalización del cannabis en México. 

iortizb@gmail.com

jl/I