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‘Opus postumum’

Hacía unas semanas que terminé de leer Crucero de verano (Summer Crossing, 2005) de Truman Capote (Truman Streckfus Persons, su verdadero nombre). Ésta fue su segunda novela (la primera fue Otras voces, otros ámbitos, 1948); sin embargo, salió publicada hasta 2005: primero en The New Yorker y luego como libro. Fue una sorpresa al leer, en el epílogo, cómo se publicó gracias a Alan U. Schwartz, abogado, albacea y amigo de Capote y responsable del fideicomiso Capote.

Schwartz recuerda que “era muy probable que Truman no quisiera que se publicara esta novela”; sin embargo, él mismo consideró que al hacerlo sus lectores tendrían “la esperanza de que arrojaría algo de luz sobre Truman como autor joven”. La decisión final de publicar la novela fue después de consultarlo con especialistas en el autor, veinte años después de su muerte.

Crucero de verano en realidad es una novela corta (algunos podrían decir una novelette, aunque para los puristas no lo sea) de 126 páginas, donde narra la vida de una socialité (aunque otros la describirían más bien como debutante) de 17 años, Grady McNeil, en el caluroso verano de 1945 en Nueva York. Al no acceder a acompañar a sus padres a un viaje, queda sola en casa y se involucra con un joven de extracto social humilde; se casan, queda embarazada y muere en un accidente de auto junto con sus acompañantes.

Pues bien, el texto sobrevivió a pesar que el autor lo intentó destruir, pero que apareció en unos papeles que la fundación con su nombre logró comprar a un particular y por fin se pudo publicar en 2005. Hay información confusa en cuanto a que Scarlett Johansson, entusiasta lectora de Capote, proyecta filmar lo que será su ópera prima como directora y productora la película basada en la novela, con el guion de Tristine Skylar. Si ya salió o está por salir, es muy difícil encontrar información fehaciente.

Ahora nos enteramos felizmente de que el miércoles fue la presentación mundial de la novela inédita y póstuma del laureado Nobel Gabriel García Márquez, el Gabo, En agosto nos vemos. Al igual que Capote, Gabo intentó destruir varias veces el texto, según relatan sus hijos, cuando ya sus facultades mermaban (al igual que Capote).

Sin embargo, los hijos decidieron desobedecer y publicar la novela (de 122 páginas), algo que sus lectores y el mundo literario les agradecerá. Si bien escuché algunas opiniones de que publicar una obra inacabada de forma póstuma no tendría la misma calidad si lo hubiera hecho en vida: su lectura me remontó a mis días preparatorianos cuando leí Cien años de soledad.

Publicar obras póstumas siempre provocará controversias. Pero gracias a ello tenemos obras de autores como Franz Kafka (El proceso, El castillo y América), Roberto Bolaño (2666), David Foster Wallace (El rey pálido).

En fin, no abundo en la trama, mejor recomiendo que lean esta nueva novela póstuma de García Márquez y que la disfruten tanto como yo.

X: @Ismaelortizbarb

jl/I