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México: régimen híbrido

Según el portal amplopedia.org, en las mañaneras se ha repetido 3 mil 533 veces la palabra “democracia”. Las frases que resaltan son “distorsionan la conversación, dirigen campañas negras y representan un fraude para la democracia”; “y de la democracia, reverendos hipócritas, todos ellos participaron o guardaron silencio”; “de la oligarquía, que nada más usan la democracia como pantalla, como parapeto en el discurso”; “porque realmente lo que quieren es que domine la oligarquía, no que haya una democracia”, entre otras.

En un análisis más amplio, la concepción de democracia para el presidente López Obrador es minimalista; esto es, un mecanismo simple para la toma de decisiones. Y las resoluciones se fundamentan en preguntar al “pueblo” sobre una política pública que se puede resolver en una reunión a mano alzada o con una consulta a modo. Se percibe la democracia en términos de votos; esto es, los votos son la esencia de la democracia (populista).

Al respecto, Daniel Innerarity reflexiona sobre la complejidad de la democracia en un mundo moderno y globalizado. Para el sociólogo español la democracia puede adaptarse y evolucionar para enfrentar los desafíos contemporáneos: los relacionados con la participación ciudadana, la toma de decisiones políticas y la necesidad de una democracia capaz de concebir la complejidad de la sociedad actual. Así, apuesta por una “democracia compleja”: “La principal amenaza de la democracia no es la violencia ni la corrupción o la ineficiencia, sino la simplicidad”.

Por su parte, John Keane, en libro La vida y la muerte de la democracia, explora los desafíos contemporáneos que enfrenta en un mundo cada vez más globalizado y digitalizado. El politólogo austriaco acuña el concepto de “democracia monitorizada”, Keane respalda la idea de un enfoque holístico que no solo se centre en los procedimientos electorales, sino que también considere la calidad de la participación ciudadana, la transparencia gubernamental, la rendición de cuentas y otros aspectos fundamentales para el funcionamiento efectivo de la democracia.

La semana pasada la Unidad de Inteligencia de The Economist publicó su Democracy Index 2023, que tituló La era del conflicto, donde establece el estatus democrático de 165 Estados independientes. En una escala de 0 a 10, el Índice de Democracia analiza 60 indicadores agrupados en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles. Dependiendo de la calificación de cada país, se clasifica en cuatro tipos de régimen: “democracia plena”, “democracia defectuosa”, “régimen híbrido” o “régimen autoritario”.

El índice más alto que ha obtenido México en esta medición fue en 2010-2011 con 6.93; sin embargo, de esos años al 2023 ha descendido hasta obtener un índice en 2023 de 5.14; esto es, ha tenido una reducción de 1.79 puntos. Esta calificación sitúa a México en el lugar número 90; con ello, se clasifica como “régimen hibrido” en el que se sitúa desde el año pasado, cuando estuvo en el lugar 89.

Nuevamente, los primeros lugares se los llevaron los países nórdicos: Noruega (9.81), Islandia (9.45), Suecia (9.39), Finlandia (9.30) y, claro, nuestro alter ego, Dinamarca (9.28): los vikingos se distinguieron por su violencia y su fiereza durante sus conquistas en Europa y, sin embargo, se han convertido en adalides de la democracia y del bienestar. Si bien nuestros antepasados no estaban alejados de acciones similares a las de los vikingos, ahora estamos muy alejados de tener una “democracia plena”.

X: @Ismaelortizbarb

jl/I